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Generalidades de editorial

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I. Generalidades.

A. La extensión de las Obras Generales será de un mínimo de 100 y un máximo de 600 cuartillas, reuniendo ensayos de entre 20 y 40 cuartillas.

B. La extensión de las Monografías será de un mínimo de 100 y de un máximo de 500 cuartillas.

C. Todas las obras presentadas para la colección serán dictaminadas por una Comisión.

D. Los textos entregados deberán ser originales e inéditos, salvo en casos excepcionales, aprobados expresamente por la comision, como pudiera ser en tratándose de traducciones, reediciones, ediciones críticas, extractos, capítulos de libros, o bien de publicaciones hechas originalmente en otros países que no sean conocidas ni fácilmente accesibles en Argentina. En todos los casos se requerirán las autorizaciones correspondientes bajo la legislación autoral aplicable.

E. Los documentos deberán ser entregados impresos en hojas de papel Bond carta blanco, impresos sólo por una cara, acompañados de la versión electrónica, en formato Word, con los márgenes normales que provee el procesador de texto, es decir, márgenes superior e inferior de 2.5 centímetros e izquierdo y derecho de 3 centímetros, con el formato siguiente: tipo de letra Trebuchet MS, tamaño de 12 puntos, con formato de párrafo interlineado a 1.5. El tamaño de letra para los pies de página deberá ser de 10 puntos con interlineado a 1.0.

II. Estructura, aparato crítico y bibliografía.

A. Todos los textos deberán tener sus hojas numeradas tanto en la versión electrónica como en la versión en papel; la numeración se deberá colocar preferentemente en la parte superior derecha del texto.

B. En los libros y capítulos de libros en el caso de obras de autoría múltiple, se hará constar, al final de los mismos, la bibliografía y hemerografía citada y consultada, así como la relación de las demás fuentes legislativas y electrónicas, con independencia de su inclusión en el aparato crítico.

C. Todos los autores deberán presentar una síntesis curricular, con una extensión máxima de 10 (diez renglones) en la que incluirán por lo menos: 1. Su adscripción institucional, 2. Los estudios y grados académicos obtenidos, 3. Sus principales publicaciones, 4. Sus principales ocupaciones profesionales y 5. Sus principales aportaciones a la ciencia y/o a la práctica del derecho.

D. Los libros incluirán, al principio, un Índice completo y detallado de las materias tratadas, según el siguiente formato:

El orden que deberán tener los trabajos presentados incluirá, en primer lugar, las Partes o Secciones.

Posteriormente vendrá el capitulado con número romano

I.

II., etcétera

En segundo lugar se deberán hacer las divisiones en orden alfabético, con letras mayúsculas de los apartados o subdivisiones principales

A.

B., etcétera

En tercer lugar, si se debe incluir un subapartado, se hará con números arábigos.

1.

2., etcétera

En cuarto lugar, nuevos subincisos, en caso de ser necesarios, se identificarán de nuevo con letras en orden alfabético, con la salvedad de expresarse en letra minúscula, seguida del punto.

a.

b., etcétera

En quinto lugar, se incluye la numeración arábiga seguida de paréntesis anidado.

1)

2), etcétera.

Para finalizar, se recurre de nuevo al orden alfabético, en minúsculas, seguido del paréntesis.

a)

b), etcétera.

En el caso de obras de autoría múltiple en cada artículo o ensayo, después del nombre del ensayo y del autor deberá existir un “sumario”, en tamaño de letra 10, a renglón seguido, seguido y horizontal, con la partición indicada anteriormente.

E. El aparato crítico irá siempre al pie de página, siguiendo los siguientes ejemplos de libros (1), capítulos de libros (2), artículos de revista (3), citas de páginas web (4) y citas subsecuentes (5 y 6), en el orden y conforme a los tipos de letra a continuación señalados:

1 Cfr. ALONSO GARCÍA, Ricardo. Sistema Jurídico de la Unión Europea. Madrid. Thomson Civitas. 2007, pp. 1-15; PÉREZ-BUSTAMANTE, Rogelio. Historia Política y Jurídica de la Unión Europea. Madrid. Edisofer. 2008, primer capítulo; y PIZZOLO, Calogero. Derecho e Integración Regional. Comunidad Andina, MERCOSUR, SICA, Unión Europea. Buenos Aires. Editorial Ediar. 2010, passim.

2 SERNA MORENO, Jesús J. “Comunidad del Caribe” en Rodrigo PÁEZ MONTALBÁN y Mario VÁZQUEZ OLIVERA (Coordinadores). Integración Latinoamericana. Organismos y Acuerdos. (1948-2008). México. CIALC-UNAM. 2008, pp. 5 y ss.

3 GANDOLFI, Guiseppe. “Per la redazione di un ‘codice europeo dei contratti’” en Rivista Trimestrale di Diritto e Procedura Civile. N. 3. Milano. Giuffrè Editore. 1995.

4 Datos tomados de las páginas oficiales de ALADI, CEPAL, OCDE, OMC y SELA www.aladi.org, www.eclac.cl, www.wto.org, www.oecd.org, y www.sela.org, páginas consultadas el 15 de julio de 2014, donde se pueden encontrar numerosos documentos de trabajo que contienen información valiosa sobre el particular.

5 PIZZOLO. Derecho e integración…, op. cit., p 4.

6 Idem, loc. cit.

F. Bibliografía. Debe colocarse al final de la obra, ordenándose alfabéticamente por los apellidos de autor, sin numerar. A fin de evitar repeticiones de una bibliografía en la que el mismo nombre de un autor se sucede dos o más veces, éste se sustituye poniendo una línea.

Ejemplo:

GROSSI, Paolo. Mitología Jurídica de la Modernidad. Traducción Manuel Martínez Neira. Madrid. Editorial Trotta. 2003.

__________. De la Codificación a la Globalización del Derecho. Traducción Rafael D. GARCÍA. Navarra. Thomson-Aranzadi. 2010.

PAMPILLO BALIÑO, Juan Pablo y RABINOVICH BERKMAN, Ricardo (coordinadores del volumen). Derecho Supranacional, Globalización e Integración Jurídica. En Juan Pablo PAMPILLO BALIÑO y Manuel A. MUNIVE PÁEZ (coordinadores generales). Obra Jurídica Enciclopédica en Homenaje a la Escuela Libre de Derecho en su Primer Centenario. 43 volúmenes. México. Editorial Porrúa y Escuela Libre de Derecho. 2012



ACERCA DE LA ARMONIZACIÓN DE LA LEGISLACIÓN

CONTRACTUAL EN EL ÁMBITO DEL MERCOSUR


Junio de 2022-

Marcelo Urbano Salerno (*)


I.- INTRODUCCIÓN

El comercio internacional ha sido precursor en armonizar las normas aplicables a las relaciones nacidas de la economía globalizada donde impera la “lex mercatoria”. Como ejemplo de contratos celebrados en esa plataforma, hallamos las normas de la “Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa Internacional de Mercaderías” suscrito en Viena el 11 de abril de 1980, aprobada por la ley 22.765 el año 1983[1]. Es un fenómeno fácil de comprender, pues está destinado a regular el mercado mundial de las “commodities”, al mismo tiempo que esa normativa ejerce influencia en la novísima codificación interna de los países miembros.

Existe una tendencia hacia la uniformidad de los regímenes contractuales de cada nación miembro de un pacto regional, como lo son el Mercosur y la Comunidad Económica Europea. Esos grupos adoptan paulatinamente reglas análogas en sus respectivas legislaciones. Sirven de ejemplo las directivas del mercado común europeo a fin de brindar soluciones a problemas concretos. De algún modo esta tendencia se va a consolidar en el futuro.

En cuanto al Mercosur se refiere, luego del enunciado genérico del “Tratado de Asunción” (1991) relativo a la armonización legislativa[2], no se advierten progresos significativos en el escenario regional de los estados signatarios. Más aún, los códigos civil y comercial en vigor en cada uno de esos estados carecen de criterios uniformes. Así resulta de los estudios dedicados al tema, como ser el volumen preparado por la “Fundación Fernando FueyoLanari” de la Universidad Diego Portales”[3]. Las conclusiones a que arriban los autores de dichos estudios demuestran las asimetrías existentes.


(*) Académico Titular y Ex Presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. Abogado (1961) y Doctor en Derecho y Ciencias Sociales (1974), tesis calificada sobresaliente, de la Universidad de Buenos Aires, donde ejerció la docencia desde el año 1968 hasta el año 1997, retirándose en el carácter de profesor titular de derecho civil. Es Profesor Emérito de la Universidad Católica Argentina. Fue profesor asociado de la Universidad Paris II de Francia (1985/1986) y ha sido profesor invitado en las Universidades de Rennes y de Orleans. Dictó cursos de doctorado en distintas universidades de Brasil desde el año 1994 en adelante. Fue Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad del Museo Social Argentino. Ha publicado varios libros y artículos relativos al derecho privado, algunos de éstos en revistas extranjeras. Dictó conferencias y asistió a congresos en diversos países.


[1] Asimismo, sobre los contratos de fletamento y transporte de mercaderías, véase el “Tratado de Derecho Comercial Internacional” del 19 de marzo de 1940, ratificado por el decreto ley 7771/1956.

[2] El artículo 1º del “ Tratado de Asunción” dispone armonizar sus legislaciones internas para reforzar el proceso de integración y coordinar las normas monetarias y cambiarias. SALERNO Valeria de PASQUALINI, “Essai sur un systèmejuridique d´ integration des marchésaméricains”, editAnrt, Villeneuve D´asq, 2011, Nº 261 a 264, págs. 173/175.

[3] PIZARRO WILSON Carlos (coordinador), “Bases para unos principios en derecho de los contratos. El derecho de los contratos en latinoamérica”, Santiago de Chile, 2011, en Argentina (págs. 19/116 antes de la sanción del Código Civil y Comercial del año 2015), Brasil (págs. 117/206), Paraguay (págs. 379/483), y Uruguay (págs. 485/559).

Continuar leyendo aquí...(extender).


A fin de su empleo, el concepto de “armonizar” la legislación enunciada en el mencionado “Tratado”, es necesario distinguirlo de otros dos conceptos que se utiliza en la doctrina: la “uniformidad” normativa, y la “uniformización” de regímenes concretos. De inmediato se percibe que la “uniformidad” legislativa significa que varios países se rigen por las mismas normas y principios. En cambio, la “uniformización” es un proceso gradual para el objetivo de lograr la uniformidad de los regímenes jurídicos de las naciones asociadas. “Armonizar” no es lo mismo, tiene un sentido diferente y menor, consiste en ir dictando leyes en cada nación compatibles, que no sean opuestas entre sí para facilitar las relaciones de intercambio.

Los miembros del Mercosur presentan características peculiares y similares que permiten pronosticar una próxima unificación de los contratos en el área de Sud América, ya que puede ser una futura realidad en el para el recíproco tráfico mercantil. Desde ya que cumplen la primera condición a fin de poder cumplir el principio que los anima: el aumento constante de las operaciones comerciales en esta zona, donde las fronteras aduaneras se irán flexibilizando. Ello sería factible en la medida que la macroeconomía de cada Nación tenga un desarrollo concertado.Sin embargo, algunos autores apuntan que el Mercosur tan solo es un “acuerdo gubernamental” que pretende la integración jurídica en la región, sin haberse cumplido las “habilitaciones constitucionales” que corresponden, además que las disposiciones de mayor jerarquía no son uniformes. De manera que ese acuerdo carece de un “orden jurídico supranacional” y tampoco existe delegación de competencias de las naciones agrupadas[4]. La Constitución argentina, luego de la reforma de 1994 dejó abierta la posibilidad de realizar dicha integración en su artículo 75 inciso 24.

II.- ANTECEDENTES

La base histórica de la antigua legislación privada de cada Estado, tiene como denominador al “ius comune”, expresión utilizada para caracterizar su origen romano justinianeo. El Mercosur es el encuentro de una cultura homogénea que facilita la “unificación continental” del derecho[5]. En América hispana se aplicó en todos sus dominios, incluido el Virreinato del Río de la Plata, el derecho castellano que receptó el sistema romano, basado en el “corpus” del Emperador oriental Justiniano. El sistema vigente en la península ibérica incorporó los conceptos allí enunciados como paradigmas[6]. Ese fue el contenido eminentemente teórico de las enseñanzas dictadas en la Universidad de Córdoba. En cierto sentido, el “derecho común” también se aplicó en Brasil, dado que Portugal siguió la corriente romanista para el ámbito privado[7].

El tradicional “ius comune” mantiene todavía autoridad intelectual entre los juristas formados en la concepción clásica, los que procuran respetarlo por la riqueza de sus preceptos. Las nuevas corrientes del pensamiento jurídico, intentan ser creativas para modificar los criterios superados en diversos campos de la realidad actual, sea en los bienes incorpóreos y en los derivados de la informática. Esa diferencia de los enfoques hace que aún no se han podido conciliar distintos puntos de vista, tal como se aprecia en la codificación moderna que prioriza las construcciones jurisprudenciales de cada país por encima de las ideas generales, como se verá seguidamente. Añádase a los cambios legislativos existentes, el fenómeno de la descodificación para aprobar estatutos especiales en determinadas cuestiones sociales y económicas.

III.- LA CODIFICACIÓN EN EL PASADO

Los cuatro miembros del Mercosur llevaron una elaboración diferente de los códigos en el siglo XIX, salvo Argentina y Paraguay que incorporaron el proyecto que redactó Dalmacio Vélez Sársfield en 1869. Uruguay adoptó su propio criterio en el “corpus” civil que aprobó en el año 1869, el cual sigue en vigor con varias reformas. En cuanto hace a Brasil continuaron vigentes las antiguas leyes, como las Ordenanzas Filipinas de 1603, y además no prosperó el “Esboço” redactado por Teixeira de Freitas[8].

El movimiento codificador de siglos pasados aportó métodos y técnica científicas de naturaleza racionalista. Susinicios se remontanal año 1804 con la sanción del Código Civil francés. El contenido de esa obra jurídica tuvo un alto valor y ejerció gran influencia durante el siglo XIX en la codificación de otros países europeos y americanos. Ese “liber” tuvo un mérito indiscutible para la época, pues señaló un camino a seguir por los estados que declararon su independencia política de la monarquía española. En el caso de esas antiguas colonias, las nuevas repúblicas hicieron una ruptura cultural con la anterior recopilación de las leyes de Castilla y la de Indias dictada por la metrópoli ibérica.El texto del Código Napoleón, más los comentarios a sus artículos por los juristas franceses, sirvió de modelo para imitar[9].Sin embargo, emplearon una metodología diferente, moderna para el siglo y con mejor estructura.

Brasil recién dictó el Código Civil el año 1916 por iniciativa de ClóvisBeviláqua, basado en el “corpus” alemán (B.G.B.) que había entrado en vigor el año 1900. La metodología utilizada se perfeccionó dado que el “corpus” incorporó una Parte General dedicada a las personas, a los bienes, y a los hechos jurídicos. La Parte Especial comprendía cuatro libros, a saber: familia, derecho de las cosas, obligaciones y contratos, y derecho de las sucesiones. La principal diferencia respecto del Código argentino consiste en que este último no traía una Parte General de inspiración germánica.

De todos estos antecedentes se desprende que durante el siglo XIX tres estados que integran el Mercosur siguieron la corriente continental europea en materia de codificación, basada en los principios del “ius comune” y el derecho francés. A partir del siglo XX, Brasil adoptó el método y las reglas del sistema alemán, pero no abandonó las enseñanzas de los exégetas franceses[10]. En la actual centuria se han producido cambios en la anterior orientación reseñada, excepto en la República Oriental del Uruguay. El Código Civil uruguayo mantiene su estructura desde 1869 y su metodología está basada en la que siguió el proyecto del jurista rioplatense Eduardo Acevedo[11].Esa metodología comprende un Título Preliminar de Las Leyes, y cuatro libros sobre de las personas, de los bienes y del dominio o propiedad, de los modos de adquirir el dominio y las sucesiones, y de las obligaciones, contratos, cuasicontratos, delitos y cuasidelitos; finaliza con un apéndice.

IV.- LA NUEVA CODIFICACIÓN EN EL PRESENTE

El movimiento codificador se hizo sentir en esta región de sud américa como un intento de adaptarse a los cambios sociales y económicos sobrevenidos en las últimas décadas. Ha sido impulsado por la doctrina a fin de ordenar las críticas hacia leyes estáticas y rígidas que debían ser remozadas en la letra y en su contenido. En definitiva, los tres países del Mercosur que pudieron lograr nuevos códigos son Argentina, Brasil y Paraguay, introduciendo reformas en la metodología y en numerosas instituciones del derecho privado. En varios sentidos esas obras reflejan apartarse de la corriente continental europea, pues tienen básicamente en cuenta la evolución de la doctrina y la jurisprudencia de sus respectivos países.

La República de Paraguay dictó en el año 1985 otro Código Civil que entró a regir el año 1987. Desde entonces finalizó la uniformidad legislativa en esa materia con la Argentina, aunque se advierte todavía que subsiste la influencia del anterior “corpus” derogado. Es indispensable destacar que en el año 1983 fue sancionada la ley 1034 “Del Comerciante” para regular esa actividad profesional, a los actos de comercio, y a la empresa individual de responsabilidad limitada. Paraguay valoriza la importancia de los agentes mercantiles para su economía con una regulación especial.

La República Federativa de Brasil sancionó un nuevo Código Civil en el año 2002, sanción que demoró largos años por los debates suscitados para darle redacción a sus artículos. Las ideas inspiradoras de este ordenamiento fueron expuestas por el jurista Miguel Reale, y en su última etapa responden al enfoque empresario que le dio el diputado Ricardo Fiuza. Adecuó su normativa a los principios enunciados por la Constitución de 1988, principios que dieron respaldo a los enunciados de la función social de la propiedad y a la función social de los contratos. Es indudable que es un “corpus” basado en la realidad económica, como lo prueba el reconocimiento de personería a la empresa. Comprende una Parte General sobre las personas, los bienes y los hechos jurídicos. En la Parte Especial se ordenan: las obligaciones y los contratos (Libro I); el derecho de la empresa y el régimen societario (Libro II); el derecho de las cosas (Libro III); el derecho de familia (Libro IV); y el derecho de las sucesiones (Libro V). Un libro complementario trata sobre las disposiciones finales y transitorias.

Luego de fallidos intentos, la República Argentina aprobó finalmente en el año 2014 el vigente Código Civil y Comercial. Los autores del anteproyecto fueron tres personalidades del ámbito judicial, los doctores Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, y Aída Kemelmajer de Carlucci, quienes a su vez eran docentes universitarios. Ello explicaría que “in limine” hayan previsto aplicar este “códice” a los casos judiciales y a establecer procesos para ciertas instituciones, como así también reglas de procedimiento. Tiene, pues, una directa orientación para aplicar las normas en los litigios que se ventilan en los Tribunales, en temas que pertenecen a la jurisdicción provincial.

A diferencia de Paraguay y Brasil este ordenamiento suprimió la materia mercantil, tras abrogar la Ley 26.994 el Código de Comercio (art. 4°), y descodificó varias leyes incorporadas a este último, a saber: sociedades, navegación marítima, concursos, seguros, fondos de comercio, entre otras[12].

La distribución de su articulado es la siguiente: un título preliminar lo encabeza. El Libro I lleva por título “Parte General”, a fin de suplir la omisión incurrida en el anterior “corpus”, allí se agrupan a las personas, los bienes, los hechos y actos jurídicos, y la transmisión de los derechos. El Libro II es dedicado a las relaciones de familia. El Libro III corresponde a los derechos personales: las obligaciones, los contratos en general, los contratos de consumo, los contratos en particular, y las otras fuentes de las obligaciones. El Libro IV está dedicado a los derechos reales. El Libro V a la transmisión de derechos por causa de muerte. El Libro VI trata sobre disposiciones comunes a los derechos personales y reales.

Como conclusión de lo expuesto surge espontáneamente que ninguno de los países integrantes del Mercosur se valió de los trabajos realizados en la codificación realizada para los demás estados. Es notorio que cada Nación se dio instituciones a su propia medida, a veces sin fuentes en el derecho comparado. El mencionado criterio no favorece a la armonización del derecho privado, como es obvio. De ahí que serán examinados cómo se regulan algunos temas relevantes del derecho contractual en cada país asociado, a fin de marcar las diferencias que tienen entre sí, y algunas analogías.

V.- BREVE SELECCIÓN DE EJEMPLOS

Se han seleccionado cuatro ejemplos para observar cómo están reguladas algunas instituciones en particular por la codificación de los países del Mercosur. En cuanto a los principios adoptados como base de la estructura contractual se advierten coincidencias en su expresión. La autonomía de la voluntad, la libertad de contratar y la fuerza obligatoria de los contratos, son ideas básicas de la legislación de los cuatro estados miembros. Así están formulados en el Código Civil y Comercial argentino en los artículos 958, 959 y 1015, sin perjuicio de los límites impuestos por el orden público, la moral, y las buenas costumbres (arts. 12 y 958).

El Código Civil de Brasil reconoce la libertad de contratar (art. 421), la que cumple una función social según su significado histórico y socialmente contingente, fundamentada en la Constitución de 1988. Obedece a prácticas aceptadas por la sociedad. De ahí que los intereses individuales de las partes contratantes son ejercidos de conformidad a los intereses colectivos, siempre que estuvieren presentes. Uruguay también enuncia el principio de la autonomía de la voluntad (arts. 11 y 1260 Cód. Civ.), cuanto la fuerza obligatoria del contrato es una regla a la cual las partes deben someterse como a la ley misma. La República del Paraguay establece en su Código Civil que los interesados pueden reglar libremente sus derechos mediante los contratos (art. 669). Además, declara que las convenciones hechas en los contratos forman para las partes una regla a la cual deben someterse como a la ley misma (art. 715), sobre su fuerza obligatoria.

Uno de los temas que presenta mayores dificultades y debates en la teoría es la regulación sobre el incumplimiento contractual, vale decir, se trata de precisar el régimen de la responsabilidad contractual y extracontractual. En esta cuestión hay que determinar cómo actúa la responsabilidad en las obligaciones de medio y de resultado, creación moderna de los juristas para describir un fenómeno carente de consideración en el siglo XIX. Todos los problemas susceptibles de ser planteados giran sobre la idea de la culpa, definida por Dalmacio Vélez Sársfield como “la omisión de aquellas diligencias que exigiere la naturaleza de la obligación, y que correspondiesen a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar”[13]. Nuestro codificador sostenía que no hay responsabilidad sin culpa, de acuerdo al pensamiento de Jean Domat, jurisconsulto francés del siglo XVII.

El Código Civil y Comercial argentino (ley 26.994) continúa definiendo a la culpa con el significado que le dio Vélez Sársfield en el artículo 1724. Esa noción la aplica tanto para la responsabilidad contractual, como para la extracontractual, sin precisar la mencionada clasificación sobre las obligaciones de medios y resultados, la cual ha sido introducida por la doctrina. Paraguay adoptó similar criterio acerca de la culpa en concreto respecto de los dos órdenes de responsabilidad[14].

Uruguay distingue en la materia contractual dos hipótesis relativas al incumplimiento del deudor: si ese incumplimiento obedeció a la culpa subjetiva, es decir, haber omitido la conducta exigida para el caso; o si el incumplimiento ha sido material, prescindiendo de la conducta del obligado, y, en este supuesto, la culpa es objetiva. Ha sido la doctrina de los autores uruguayos aceptada por la jurisprudencia, la que aplica la distinción entre obligaciones de medio y de resultado[15]. Brasil fijó como regla general a la culpa del deudor para caracterizar el incumplimiento contractual (arts. 389 y 392 Cód. Civ.).

Los investigadores que estudian los sistemas jurídicos del mundo para realizar comparaciones y fijar puntos de contacto entre las diversas legislaciones, sostienen que resulta imprescindible determinar las normas que rigen la formación de los contratos. En ese sentido, en el Mercosur el contrato es una oferta aceptada que permite aplicar dos teorías, como se verá:

A) En los Códigos de Brasil y de Paraguay el contrato se perfecciona desde el momento que la aceptación de la oferta es emitida por su destinatario a quien le hubiera efectuado esa propuesta.

B) En Argentina y en Uruguay la formación del contrato se perfecciona a partir del instante que la aceptación de la oferta por su destinatario es recibida por el prometiente[16].

La defensa de los consumidores fue objeto de diversos enfoques. El derecho relativo a esa categoría de contratantes ha sido entendido como un microsistema, independiente del “corpus civilis”. Un ejemplo de ello es el Código de Defensa del Consumidor sancionado por Brasil el año 1990, de acuerdo con una directiva explícita de la Constitución de 1988, en cierto modo se superpone al Código Civil[17]. En cambio, Argentina incorporó un Título especial a su Código Civil y Comercial sobre los “Contratos de Consumo”, donde también se regulan las relaciones de consumo, y, además, dedicó una sección a los contratos celebrados por adhesión a cláusulas generales predispuestas”. Sin perjuicio de lo cual mantuvo vigente a la ley 24.240 sobre defensa del consumidor. A fin de establecer que el estatuto del consumidor tiene la jerarquía de un derecho superior, la Constitución reformada el año 1994 le dedica tres párrafos en el artículo 42. Desde otro punto de vista Paraguay dictó la ley 1334 de Defensa del Consumidor el año 1998, y Uruguay hizo lo propio con la ley 17.250 del año 2000. Como se puede advertir este tema tiene una diversidad de criterios.

A fin de concretar la armonización legislativa en el Mercosur falta todavía recorrer un largo camino que será transitado por quienes ejerzan el gobierno de cada Nación miembro con la firme intención de lograr ese objetivo.



[4] VANOSSI Jorge Reinaldo A. y DALLA VIA Alberto Ricardo, “Régimen Constitucional de los Tratados”, 2ª ed., edit. Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 2000, págs. 379/386.

[5] SCHIPANI Sandro, “Los códigos latinoamericanos de la transfusión del derecho romano y de la independencia hacia códigos de la mezcla y códigos tipo”, en LEVAGGI Abelardo (coordinador), “Fuentes ideológicas y normativas de la codificación latinoamericanas”, edit. Universidad del Museo Social Argentino, Buenos Aires, 1992, págs. 15/77.

[6] SALERNO Marcelo Urbano, “Derecho Civil Profundizado”, edit. Ciudad Argentina y UMSA, Buenos Aires, 1998, págs. 22/24 y 128/132.

[7] VIEIRA DO NASCIMENTO Walter, “Liçoes de História do Direito”, 10ª ed., edit. Forense, Río do Janeiro, nº 211, pág.196. MEIRA Silvio, “Teixeira de Freitas o jurisconsulto do Imperio”, edit. Livraria José Olympio, Río do Janeiro, 1919. Este autor explica la naturaleza del derecho portugués de fuente romanista y las ideas de Freitas para superar la división clásica de las relaciones jurídicas, simplificándolas en dos categorías: los derechos personales y los derechos reales. Meira aborda este tema en el capítulo VIII (págs. 119/147).

[8] MIRANDA Pontes de, “Fontes e evaluaçao do direito civil brasileiro” 2ª ed., edit. Forense, Rio de Janeiro, 1981, pág. 459. Este eminente tratadista escribió: “O Código Civil argentino constitui o grande mediador do genio jurídico sulamericano, conduz para o futuro e para os outros Códigos a inspiraçao de Teixeira de Freitas, mais fielmente do que o propio Código Civil Brasileiro”.

[9] SALERNO Marcelo Urbano, “Un retorno a las fuentes del Código Civil argentino: la doctrina francesa”, en LEVAGGI Abelardo (coordinador) opus cit., págs. 217/240.

[10] WALD Arnoldo, “BRÉSIL” En “La circulation du modele juridiquefrançais”, Travaux de l´Association Henri Capitant, tomo XLIV, año 1993, págs. 125/132. Este autor pone énfasis en la trascendencia en Brasil e la doctrina y la jurisprudencia francés para el derecho privado.

[11] ACEVEDO Eduardo, “Proyecto de Código Civil para la República Oriental del Uruguay, publicado en Montevideo en 1852”, edición conmemorativa dispuesta por el Consejo Nacional de Gobierno, Montevideo, 1963. En las páginas 9/13 consta una “Advertencia” escrita por Acevedo en el año 1851.El volumen trae una biografía de este jurista en págs. XI/XXXII, y una “Noticia Preliminar” en págs. XXXV/LXXI, firmadas ambas introducciones por J.P.F. (siglas de Jorge Peirano Facio).

[12] SALERNO Marcelo Urbano, “Impresiones sobre un nuevo Código. Miscelánea jurídica”, en Anales de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, tomo XLVI-año 2012, págs. 49/67, y “La actividad económica ante el desafío del nuevo Código”, Anales cit. tomo XLIX-año 2015, págs. 141/151.

[13] Código Civil argentino de 1869, ley 340, art. 512.

[14] MARTÍNEZ SIMON Alberto J., “Esbozo de las obligaciones civiles”, edit. autor, Asunción, 2016, págs. 782/784.

[15]PIZARRO WILSON Carlos (coordinador), opus cit. págs. 532/533.

[16]La Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa Internacional de Mercaderías dispone que “la aceptación de la oferta surtirá efecto en el momento en que la indicación de asentimiento llegue al oferente” (art. 18).

[17]JACOB de FRADERA Vera María, “Brésil”, en TRAVAUX DE´LASSOCIATION HENRI CAPITANT, “Le consommateur”, París, 2010, tomo LVII/2007, pág.66.

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

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Comité de Redacción


LAS REGLAS DEL MERCOSUR ¿SON CREIBLES? Si no lo fueran ¿cuáles pueden ser sus efectos políticos y económicos?


Junio de 2022- Newsletter de Comercio Internacional

Félix Peña (*)

www.felixpena.com.ar

Resumen:

La credibilidad de las reglas de juego en un acuerdo celebrado entre naciones soberanas que deciden trabajar juntas porque entienden que les conviene, es la que permite una articulación racional entre las tres dimensiones de un proceso voluntario de integración, que son la política, la económica y la legal. Tal articulación es fundamental para que el proceso sea creíble.

En un proceso como el del Mercosur, la credibilidad de las reglas de juego es un interrogante relevante tanto en la perspectiva de los países miembros, como en la de quienes aspiran a negociar con ellos acuerdos que incidan en el comercio y en las inversiones.

Dos hechos recientes contribuyen a darle actualidad al tema que estamos planteando. Uno es el que se haya instalado la idea de que un país del Mercosur pueda negociar acuerdos bilaterales de libre comercio con países que no son miembros y que tampoco sean parte de la red de acuerdos comerciales preferenciales celebrados por los países latinoamericanos, especialmente en el ámbito de la ALADI. El otro hecho es que un país miembro del Mercosur pueda modificar unilateralmente una parte significativa de su arancel externo, sin la aprobación formal de los demás países miembros.

Los hechos mencionados guardan relación entre sí e implicarían, en la práctica, dejar de lado la idea de que el Mercosur es una unión aduanera, sustituyéndola por la de que es una zona de libre comercio. Si eventualmente esta fuera la preferencia de los países miembros, requeriría modificar la actual versión vigente del Tratado de Asunción. Para ello no sería suficiente un acuerdo entre los poderes ejecutivos de los países miembros, y requeriría además la aprobación formal de los respectivos poderes legislativos.

Un procedimiento alternativo podría ser el que se suele denominar como la “licuación” de lo pactado. Esto es, erosionar –a veces muy gradualmente, casi “por goteo”-, los compromisos asumidos por medio de interpretaciones que, en la práctica, implicarían una modificación sustancial de lo pactado formalmente. Un efecto de tal procedimiento sería erosionar la credibilidad del proceso, tanto en su dimensión jurídica, como también en la económica y política.


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(*) Especialista en relaciones económicas internacionales, derecho del comercio internacional e integración económica. En la actualidad es Director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación ICBC (https://www.fundacionicbc.com.ar/); Profesor Titular en Relaciones Comerciales Internacionales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF); Director de la Maestría en Relaciones Comerciales Internacionales y del Núcleo Interdisciplinario de Estudios Internacionales de la UNTREF, donde también fue Director del Módulo Jean Monnet (www.untref.edu.ar); Profesor en la Maestría de Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella); Consejero y miembro de la Comisión Directiva del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) (www.cari.org.ar), y miembro del Evian Group Brains Trust (www.eviangroup.org).

La cuestión del papel del derecho en un proceso de integración económica estuvo presente desde el comienzo mismo del desarrollo en América Latina de la idea de institucionalizar el trabajo conjunto en el plano del comercio y la inversión entre países de la región.

Al respecto conviene leer el prólogo titulado “El Papel del derecho en un proceso de integración económica”, y que fuera elaborado por la sección jurídica del Instituto para la Integración de América Latina (INTAL-BID), como introducción al “Manual de Derecho de las Comunidades Europeas”, del profesor italiano Nicola Catalano, que el Instituto publicara en 1966 como parte de su objetivo de facilitar un buen conocimiento de la entonces incipiente experiencia de integración europea.

La lectura de ese prólogo sigue siendo un buen punto de partida para quienes, varias décadas después, comienzan su especialización en los temas relevantes de los procesos de integración en ésta o en otras regiones. Pero también lo es para quienes operan en la dimensión política o económica de un proceso contemporáneo de integración y, en especial, para quienes se interrogan sobre la relevancia de la dimensión jurídica de su desarrollo.

Por ello, un poco más de treinta años después de su creación como marco institucional de un proceso de integración económica entre cuatro países de Sudamérica (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), resulta oportuno interrogarnos sobre la credibilidad de las reglas de juego pactadas para el desarrollo del denominado Mercosur, a partir de la firma en 1991 del Tratado de Asunción (en anteriores oportunidades hemos abordado, desde distintos ángulos, cuestiones relacionadas con las que desarrollamos a continuación- ver por ejemplo este Newsletter de los meses de agosto, septiembre y octubre 2021).

Hay que tener en cuenta que la credibilidad de las reglas de juego en una relación entre naciones soberanas que deciden trabajar juntas porque entienden que les conviene, es la que permite la necesaria articulación racional entre las tres necesarias dimensiones de un proceso voluntario de integración, que son la política, la económica y la legal. En otros términos: sin reglas creíbles tal articulación se torna difícil e, incluso, imposible.

Por ello es un interrogante cuya respuesta se torna más relevante tanto en la perspectiva de los países miembros, como en la de quienes aspiran a negociar con ellos acuerdos que incidan en el comercio y en las inversiones.

Son entonces interrogantes esenciales para poder apreciar su valor efectivo como reglas jurídicas, tanto desde una perspectiva política como económica. Y son más importantes aun cuando una de las finalidades de un proyecto de integración fuera incidir en la imagen de los países miembros en sus respectivos frentes externos, esto es, en los países a los que pertenecen quienes tienen que adoptar las pertinentes decisiones de inversión, o sea, poner plata que eventualmente permita ganar plata.

Desde una perspectiva política la credibilidad de las reglas jurídicas de un proceso de integración tienen que ver, entre otros aspectos, con la confianza que generen, especialmente en las ciudadanías de los países miembros, los compromisos asumidos en relación a la idea del trabajo conjunto emprendido en el espacio regional. Si las reglas no fueren creíbles –al menos las que se consideran como más relevantes para la intensidad y calidad de las relaciones entre los países asociados-, es obvio que el proyecto como tal también perdería su credibilidad. Y la pérdida de credibilidad incidiría en la imagen de los países miembros en terceros países. Algo así como que lo que prometen no se cumple y que, por lo tanto, no hay que tomarlo en serio.

En tanto que, desde una perspectiva económica, tal credibilidad se refiere, ante todo, a la apreciación que pudiera tener un inversor –tanto de los países miembros como en especial aquellos de terceros países- sobre que las reglas efectivamente se cumplirán a la hora de concretar sus inversiones, en particular si por sus montos respectivos tienen una dimensión considerable. Y que si eventualmente no se cumplieran, el inversor podría tener instancias judiciales efectivas y por ende creíbles, a las que recurrir para la defensa legal de sus intereses.

Sin perjuicio de otros, dos hechos recientes contribuyen a darle actualidad al tema que estamos planteando:

a) Uno es el que se haya instalado la idea de que un país del Mercosur pueda negociar acuerdos bilaterales de libre comercio con países que no son miembros y que tampoco sean parte de la red de acuerdos comerciales preferenciales celebrados por los países latinoamericanos, especialmente en el ámbito de la ALADI. Implicaría contradecir reglas básicas del Tratado de Asunción (artículos 1 al 8) que tienen su explicación en circunstancias propias del momento fundacional. Suponiendo que los países miembros compartieran la idea de que negociar acuerdos bilaterales de libre comercio con terceros países les fuera conveniente, podría requerir previamente modificar los respectivos artículos del Tratado.

b) El otro hecho es la idea de que un país miembro pueda modificar unilateralmente una parte significativa de su arancel externo, sin la aprobación formal de los demás países miembros. En la práctica implicaría diluir uno de los instrumentos básicos del Mercosur que es precisamente el de tener un arancel externo común (artículo 1° del Tratado). La historia del Tratado de Asunción permite entender por qué se adoptaron las normas que hoy tornarían legalmente imposible dejar de lado el instrumento de la unión aduanera.

Los dos hechos mencionados guardan relación entre sí e implicarían, en la práctica, dejar de lado la idea de que el Mercosur es una unión aduanera y sustituirla por la de que es una zona de libre comercio. Si eventualmente esta fuera la preferencia de los países miembros, requeriría entonces modificar el Tratado de Asunción. En tal caso no sería suficiente un acuerdo entre los respectivos poderes ejecutivos, y requeriría por ende la aprobación formal de los poderes legislativos.

Un procedimiento alternativo podría ser el que se suele denominar como la “licuación” de lo pactado. Esto es, erosionar –a veces muy gradualmente, casi “por goteo”-, los compromisos asumidos por medio de interpretaciones que, en la práctica, implicarían una modificación de lo pactado formalmente.

El costo podría ser sembrar dudas –incluso serias- sobre la credibilidad de lo pactado. Son dudas que trascenderían el plano económico además del jurídico. Penetrarían entonces en la profundidad del plano político.

Sobre todo si se tiene en cuenta que la erosión de la credibilidad de las reglas jurídicas puede tener una incidencia muy negativa en una asociación de naciones que son contiguas –y que por eso entienden que necesitan trabajar juntas en el marco de reglas creíbles-. Y que, además, se trata de naciones que tienen una marcada desigualdad en su poder relativo, como consecuencia de sus respectivas dimensiones geográficas y, sobre todo, demográficas.

Lecturas recomendadas:

- Bajpaee, Chietigi, “Japan draws India closer amid intensifying power politics”, East Asia Forum, 7 May 2022, en www.eastasiaforum.org.

- Bisley, Nick. “The Ukraine war threatens Asia’s regional architecture”, East Asia Forum, 20 May 2022, en www.eastasiaforum.org.

- Bremmer, Ian, “The Power of Crisis. How Three Threats –And Our Response- Will Change the World”, Simon & Schuster, New York and London, 2022.

- Carr, Jeffrey, “Inside Cyber Warfare”, O’Reilly, Beijing – Cambridge, 2011.

- Chaisse, Julien, “Hong Kong’s case for RCEP membership”, East Asia Forum, 6 May 2022, en www.eastasiaforum.org.

- Chongkittavorn, Kavi, “Stronger ASEAN-US ties hinge on careful cooperation”, East Asia Forum, 31 May 2022, en www.eastasiaforum.org.

- Crandall, Britta H.; Crandall, Russell C. “Our Hemisphere”? The United States in Lain America, from 1776 to the Twenty-First Century”, Yale University Press, New Haven and London, 202l.

- Deng, Jia, “China treads a fine line on the Russia-Ukraine war”, East Asia Forum, 19 May 2022, en http://www.wastasiaforum.org.

- Eichengreen, Barry, “The international financial consequences of Mr. Putin”, East Asia Forum, 8 May 2022, en http://www.evianasiaforum.org.

- Goodman, Peter S., “Davos Man. How the Billionaires Devoured the World”, Custom House, New York 2022.

- Gresh, Alain, “El Sur rechaza el doble discurso occidental”, Le Monde Diplomatique, Edición 275, ps.22-23, mayo 2022.

- Guadagni, Alieto Aldo, “No hay tiempo que perder en materia de cambio climático”, La Nación, Opinión, 22 de mayo 2022, página 29.

- Jiang, Yun, “As the world sanctions Russia, China takes note”, East Asia Forum 30 May 2022, en http://www.eastasiaforum.org.

- Mahoney, Melissa, “Japan´s decisiveness toward Russia and Ukraine”, East Asia Forum 27 May 2022, en http://www.eastasiaforum.org

- Mondino, Diana, “Cómo podría la Argentina beneficiarse con un acuerdo similar al de Australia y la India”, Suplemento Comercio Exterior de La Nación, 5 de mayo 2022.

- Peña, Félix, “Propuestas orientadas a una nueva etapa del desarrollo del Mercosur”, artículo publicado en la sección Editorial de la página web de la Comisión de Juristas para la Integración Regional CJIR, (www.cjir.org.ar/home/publicaciones), el 16 de mayo de 2022.

- Perochena, Camila, “Cristina y la Historia. El Kirchnerismo y sus Batallas por el Pasado”, Crítica, Buenos Aires 2022.

- Pereyra Doval Gisela; Souroujon, Gastón (editors), “Global Resurgence of the Right. Conceptual and Regional Perspectives”, Routledge, London and New York 2022.

- Perlroth, Nicole, “This is How They Tell Me the World Ends. The Cyber-Weapons Arms Race”, Bloomsbury Publishing, New York and London, 2021.

- Plokhy, Serhii, “The Gates of Europe. A History of Ukraine”, Basic Books, New York 2017.

- Thormton, Susan, “Asia´s ambivalence towards sanctioning Russia”, East Asia Forum, 22 May 2022, en http://www.eastasiaforum.org.

- Stent, Angela, “Putin’s World. Russia Against the West and With the Rest”, 12Twelve, New York – Boston 2019.

- Van Tho, Tran, “Vietnam and the new Pacific Trade Triangle”, East Asia Forum, 5 May 2022, en www.eastasiaforum.org.

- Yu, Ye, “Making the Belt and Road Initiative “small and beautiful”, East Asia Forum, 23 May 2022, en http://www.eastasiaforum.org


Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

La publicación del presente trabajo está expresamente autorizada por su autor, como así también por el Representante Legal de la Fundación ICBC donde ha sido publicada inicialmente en Junio de 2022.

Comité de Redacción


"PROPUESTAS ORIENTADAS A UNA NUEVA ETAPA DEL DESARROLLO DEL MERCOSUR"

16 de mayo de 2022

Félix Peña (*)

www.felixpena.com.ar

Trabajar juntas como naciones contiguas; construir una región de paz en América del Sur con proyección hacia América Latina y como contribución a la paz mundial; compartir los esfuerzos de desarrollo económico en un ambiente de democracia, justicia y libertad, han sido en sus momentos fundacionales ideas centrales que condujeron primero al pacto bilateral entre la Argentina y el Brasil y, luego a la tarea de construir el Mercosur.

Siguen siendo las ideas que sustentan el proyecto lanzado por los Presidentes Alfonsín y Sarney, que son clave para entender la dimensión existencial del Mercosur. El objetivo era generar solidaridades de hecho entre países y sus ciudadanías a fin de tornar irreversible el trabajo conjunto. Implicó contemplar simultáneamente, los factores políticos, económicos y jurídicos en el marco institucional creado para encauzar el proyecto común.

Son ideas que sustentaron también la dimensión existencial de los momentos fundacionales de la integración europea, reflejada en el Plan Schuman. En la expresión de su inspirador, Jean Monnet, no se unían solo Estados: se unían sus ciudadanías.

En los años transcurridos desde la firma del Tratado de Asunción, se ha adquirido una experiencia valiosa a la hora de definir cómo continuar con su construcción.

Evaluar tal experiencia y dar pasos orientados a continuar su construcción en base a un buen diagnóstico sobre un nuevo entorno internacional, son condiciones para continuar el trabajo conjunto entre naciones pertenecientes a la región sudamericana. Son tareas que trascienden a los gobiernos y en el que todas las ciudadanías deben estar involucradas.

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(*) Especialista en relaciones económicas internacionales, derecho del comercio internacional e integración económica. En la actualidad es Director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación ICBC (https://www.fundacionicbc.com.ar/); Profesor Titular en Relaciones Comerciales Internacionales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF); Director de la Maestría en Relaciones Comerciales Internacionales y del Núcleo Interdisciplinario de Estudios Internacionales de la UNTREF, donde también fue Director del Módulo Jean Monnet (www.untref.edu.ar); Profesor en la Maestría de Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella); Consejero y miembro de la Comisión Directiva del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) (www.cari.org.ar), y miembro del Evian Group Brains Trust (www.eviangroup.org).

Preguntas a responder

Algunas preguntas requieren ser respondidas para reflexionar sobre el futuro del Mercosur. Entre otras ellas pueden ser:

a. Trabajar juntos es un desafío para países sudamericanos, acrecentado por la experiencia acumulada por la pandemia COVID-19 y la guerra en Ucrania. En un mundo más poblado y conectado, los países de la región están en condiciones de desarrollar, en base a la experiencia acumulada y a sus ventajas competitivas, estrategias de alianzas múltiples con todos los países del mundo, especialmente con aquellos con los cuales se comparten intereses concretos. ¿Es tan así? Y, en tal caso, ¿Cuáles serían los pasos a dar que permitirían tener una participación más activa y eficaz en el desarrollo de un comercio mundial funcional a sus necesidades e intereses? ¿Qué aportes podríamos hacer para acrecentar la solidaridad y eficacia en el funcionamiento de los acuerdos comerciales de alcance global y en especial de la OMC? La OMC está en crisis, entre otros factores, por la situación que atraviesa su mecanismo de solución de controversias. ¿En qué forma y con que propuestas los países de la región miembros de la OMC, podrían contribuir a acrecentar la efectividad y eficacia del sistema multilateral de comercio mundial?

b. El regionalismo es visualizado en el plano comercial y del desarrollo económico como un complemento del multilateralismo comercial global, y también como resultado de los esfuerzos entre países de una región para adelantar procesos que sean convergentes con los del plano global. ¿Es ésta una visión realista sobre la integración regional? Si lo fuere ¿Cómo tornarla efectiva? ¿Cómo lograr una articulación eficaz de los distintos procesos de integración latinoamericana, con una estrategia de “convergencia en la diversidad”, que tome en cuenta diferentes realidades, visiones e intereses que se observan entre los países de la región? ¿Qué papel pueden desempeñar al respecto los organismos de alcance regional existentes, tales como, entre otros, la ALADI, el SELA y la CELAC?

c. Tanto desde el punto de vista de la organización de la producción y del comercio (cadenas regionales y globales de valor), como desde el del fortalecimiento de los espacios institucionales de negociación comercial, existiría cierto consenso respecto a que en el escenario post COVID-19, lo “regional” tenderá a profundizarse. ¿Es ésta una visión realista? Si lo fuere ¿Cuáles son pasos que habría que dar para fortalecer, desde el punto de vista existencial (porqué trabajar juntos) y metodológico (cómo trabajar juntos), los procesos de integración regional en América Latina, en una forma compatible con las reglas de juego del sistema multilateral del comercio global, especialmente del artículo XXIV del GATT-OMC y de la Cláusula de Habilitación de la OMC?

d. ¿Cómo acentuar los esfuerzos para el desarrollo de la conectividad física entre los países de la región y de cada una de sus subregiones, especialmente en función de las estrategias de vinculación de los diferentes mercados nacionales y sus respectivos sistemas productivos? ¿Qué papel pueden desempeñar los organismos de financiamiento internacional en los que participan los países de la región?

e. Una estrategia de inserción activa en el sistema comercial internacional requiere de un diagnóstico actualizado de factores que permiten anticipar cambios que puedan ser significativos, tanto en el plano global como en los múltiples y diversos planos regionales. ¿Cómo podría desarrollarse una cooperación más eficiente entre las instituciones que en la región están en condiciones de ofrecer tales diagnósticos? ¿Qué papel pueden desempeñar los diferentes espacios de pensamiento orientado a la acción?

El necesario diálogo sobre el futuro del Mercosur.

A fin de facilitar un debate entre los países socios que sea racional y que cuente con una amplia y diversa participación ciudadana, corresponde tener en cuenta algunos elementos que permiten entender el necesario diálogo sobre el Mercosur y su futuro. Si bien el Mercosur incluye como elemento central un sistema de preferencias comerciales recíprocas, tiene además dimensiones políticas y económicas básicas que son tan o más profundas que las preferencias comerciales. Ellas penetran hondo en la historia de las relaciones entre un grupo de países, que estuvieron a veces más marcadas por tendencias al conflicto que a la cooperación. E implicó afirmar la idea de trabajar juntos para promover una inserción internacional inteligente, efectiva y eficaz de cada país.

Hoy siguen teniendo plena vigencia los elementos que hacen a la dimensión existencial del Mercosur. Aparentemente no se cuestiona la necesidad de que naciones contiguas que comparten su pertenencia a una región de fuerte potencial y ricas diversidades, trabajen juntas para potenciar su desarrollo económico y social, fortalecer sus sistemas políticos, y lograr una inserción competitiva en el sistema internacional, que sea efectivamente funcional a sus intereses y posibilidades.

Las diferencias más notorias se observan ahora en la dimensión metodológica, o sea a cómo trabajar juntos. Suelen ser diferencias naturales en un proceso de integración entre naciones soberanas que no se plantean dejar de serlo. El objetivo es compartir el ejercicio de sus respectivas soberanías sin perder sus individualidades como naciones.

Al crearse instituciones y reglas, ellas requieren disciplinas colectivas que son las que permiten llevar adelante la construcción de la integración que se valora.

Se sabe por la experiencia internacional que tal construcción lleva tiempo. De ahí que pueda ser necesario adaptar los pasos de aproximación a los objetivos concertados. Y el camino hacia las metas perseguidas puede requerir de adaptaciones frecuentes. Pero los problemas no provienen entonces de la necesidad de una adaptación continua de un proceso de integración voluntario entre naciones y de su relato, a los cambios frecuentes de las realidades, tanto en los países participantes como en el entorno regional y global en el que se insertan. Los verdaderos problemas suelen resultar, por lo contrario, de las deficiencias de los métodos que se emplean para eventualmente re-orientar el recorrido del camino trazado o para revisarlo cuando fuere necesario por el peso de las realidades.

Tales problemas pueden incluso poner en evidencia defectos e insuficiencias de los métodos empleados para concertar decisiones conjuntas o para asegurar su puesta en práctica. O pueden exteriorizar deficiencias en la elaboración de las respectivas posiciones nacionales con respecto a los desafíos que surgen de la evolución de las realidades. También pueden resultar, entre otros factores, de deficiencias de diagnósticos sobre tales realidades, que pueden provenir, sea de los actores gubernamentales o del propio sector empresario, o de los múltiples y diversos sectores sociales, incluyendo los académicos.

Si un país percibe dificultades para introducir modificaciones en la dimensión metodológica y considera que ello puede afectar sus intereses nacionales, tiene siempre la opción existencial de retirarse del respectivo proceso de integración. Las deficiencias metodológicas pueden ser resueltas con modificaciones a las reglas y disciplinas comunes pactadas, incluyendo si fuere necesario, las del propio pacto constitutivo.

En la perspectiva esbozada, cobra la importancia que tiene en un proceso de integración como el del Mercosur, el buen diagnóstico que se pueda realizar sobre cuáles son sus dificultades prácticas para navegar un mundo en continuo proceso de cambio. Es un diagnóstico que requiere tener en cuenta la perspectiva nacional de cada uno de los países que participan del proceso, como la del propio proceso de integración, en este caso, desde el Mercosur. Y son diagnósticos en los que se ponen en evidencia la intensidad y la calidad de la interacción entre los múltiples actores participantes, incluyendo, en especial, el aporte de los grupos de pensamiento y reflexión orientados a la acción.

Asumiendo que los diagnósticos fueren correctos, no sería por cierto ello suficiente. Lo que realmente se requiere para encarar crisis metodológicas en un proceso de integración, sobre todo si tienen potencial para derivar en crisis existenciales, son mecanismos efectivos y eficaces de concertación de intereses nacionales en función de los intereses percibidos como comunes. Ello implica, por sobre todos los otros factores, el liderazgo político en el más alto nivel de los países involucrados, la capacidad de concertación inserta en el principal órgano común del proceso de integración, y, en especial un protagonismo activo de los respectivos múltiples sectores económicos y sociales.

Los momentos críticos de los procesos de integración, tal los casos de las experiencias diferentes de la UE como las del Mercosur, ponen de manifiesto que es en la capacidad de concertación que posea efectivamente el principal órgano común y en la calidad del liderazgo político existente en los países miembros, que residen los principales factores de una metodología eficaz de integración, que permita lograr los objetivos procurados y, a la vez, evitar la recurrencia o el éxito de eventuales crisis existenciales.

Cuestiones relevantes y escenarios en la modernización del Mercosur

En la perspectiva de lo antes señalado, es oportuno destacar tres cuestiones relevantes para modernizar el Mercosur, y restablecer un grado aceptable de su credibilidad y de su eficacia. Son en las realidades, cuestiones directamente dependientes de factores humanos.

Una primera cuestión se refiere a las metodologías de apertura de los respectivos mercados con su incidencia en las negociaciones comerciales internacionales.

La segunda se refiere a la metodología institucional que se aplica para la adopción de decisiones conjuntas -incluyendo la capacidad para ejercer la necesaria función de concertación de los intereses nacionales- que también inciden en el desarrollo de la agenda de negociaciones comerciales con otros países, y.

La tercera se refiere la metodología que se emplea para asegurar que el proceso de integración esté basado y, por ende, orientado en reglas de juego comunes.

Por cierto que hay otras cuestiones relevantes a abordar. Pero las tres mencionadas son las que, después de más de treinta años de desarrollo del Mercosur, parecería conveniente tener presente, especialmente en las conversaciones al más alto nivel político.

A la luz de los actuales problemas del Mercosur, al menos tres escenarios se pueden visualizar como posibles con respecto a su futuro desarrollo. Por cierto que no son los únicos, ni son todos ellos deseables. Ni cabe descartar otros que sean hoy difíciles de imaginar, ya que tanto en el plano global como en el de la región latinoamericana, parecerían estar dadas las condiciones para el desarrollo de situaciones no previstas y que pueden incidir en procesos como el del Mercosur. La incertidumbre sobre sus futuros es entonces una nota dominante que podrá acompañarnos por un tiempo.

Un primer escenario estaría dado por la reafirmación de los compromisos asumidos cuando se firmó el Tratado de Asunción, esto es, la de entender la unión aduanera como base necesaria para la construcción gradual de un mercado común. Implicaría ajustar muchos de los pasos que sería necesario dar en adelante para lograr tal objetivo, que incluso podrían requerir acordar modificaciones o complementos del Tratado de Asunción, pero preservando los rasgos fundamentales de una unión aduanera y de un mercado común. No necesariamente sus definiciones teóricas.

Es ese entonces un escenario ajustado a lo que formalmente, al menos, siguen siendo los elementos centrales de la actual agenda negociadora en el Mercosur. Y sobre todo, es un escenario ajustado a la idea original que llevó al Tratado de Asunción. En nuestra opinión sigue siendo el escenario más deseable y conveniente para los actuales países miembros.

Por la flexibilidad resultante de los compromisos asumidos, es un escenario que abre muchas opciones en cuanto a cómo concretar el pleno desarrollo de sus objetivos fundamentales, y también con respecto a los plazos para logarlos. No excluye la posibilidad de tratamientos diferenciales para algunos sectores, utilizando uno de los instrumentos del Tratado de Asunción –los acuerdos sectoriales-, o que se contemple la situación específica de los países de menor dimensión y grado de desarrollo económico relativo. Pero excluye la posibilidad de que un país miembro procure negociar, por ejemplo, acuerdos comerciales preferenciales que sean bilaterales con terceros países, y especialmente con aquellos con grandes mercados, que entren en contradicción con lo pactado en el Mercosur. Concretamente, excluye cualquier política orientada en los hechos a “licuar” los compromisos comerciales fundamentales asumidos entre los socios al crear el Mercosur, referidos en particular con la preservación de las preferencias pactadas.

Un segundo escenario sería el que se haya llegado a una situación que se pueda identificar como “el comienzo del fin del Mercosur”, al menos en la perspectiva de lo que se entendió que se estaba impulsando cuando en los años 1990-1991 se negoció y se firmó el Tratado de Asunción. Sería un escenario de “licuación gradual” de los compromisos.

Concretamente, en el momento fundacional se entendió que era factible y conveniente, iniciar el recorrido de un camino que implicaba la creación y desarrollo gradual de un mercado común. Para ello los cuatro países que crearon el Mercosur, se comprometieron explícitamente a dar los pasos que se consideraban necesarios para tornar reales los elementos de una unión aduanera, como base para la construcción de ese mercado común. Más de treinta años después tales pasos no se han podido desarrollar plenamente. Y la unión aduanera formalmente existe, aun cuando esté lejos de perfeccionarse. Pero el compromiso asumido en el Tratado de Asunción sigue vigente.

Sin embargo, lo que se puede observar en la actualidad son signos que sustentan dudas sobre que la posibilidad o voluntad de cumplir con lo comprometido existan, al menos en todos los países miembros. Por el momento no existirían en ninguno de los socios señales claras, de que eventualmente pudieran preferir optar por dejar formalmente de lado lo comprometido en el Tratado de Asunción. Pero tampoco cabría descartar comportamientos que, al menos de hecho, conduzcan en la práctica a “licuar” lo pactado. Esto es a introducir y legitimar elementos que signifiquen, en la práctica, dejar de lado los compromisos firmes establecidos en el Tratado, sin modificarlos formalmente. Un ejemplo al respecto podría provenir del alcance que se le atribuya a los planteamientos orientados a “flexibilizar” el objetivo de una “unión aduanera”, de tal forma que, en la práctica, se lo transforme de hecho en una “zona de libre comercio”. En tal caso cada uno de los países miembros podría, eventualmente, considerar posible concertar formalmente acuerdos bilaterales de comercio preferencial con terceros países y, en especial, con aquellos que tienen grandes mercados, como podrían ser, por ejemplo, los EEUU, o China, o Japón, entre otros. Ello en lugar de plantear la iniciativa de negociaciones comerciales preferenciales que desarrolle formalmente el Mercosur con las grandes economías del mundo, incluyendo a China y a los EEUU, tal como se hizo al negociar el acuerdo aún no concluido con la UE.

Un tercer escenario sería el que un país opte por retirarse del Mercosur–conforme a lo previsto en los artículos 21 y 22 del Tratado de Asunción-. Por los tamaños de sus respectivos mercados sería difícil imaginar que el Mercosur pudiera subsistir como proyecto creíble y significativo, si quien denunciara el Tratado fueran Brasil o Argentina. Nada indicaría que tal escenario sea hoy explícitamente contemplado por ninguno de los socios. Pero tampoco sería razonable descartarlo como algo posible.

Las incertidumbres que se observan con respecto al Mercosur, como ámbito atractivo para realizar inversiones productivas, son variadas. Que sean muchas no debe llamar la atención, ya que el nuevo entorno internacional –y no sólo como efecto del impacto de la pandemia y de la actual guerra en Ucrania- ha acrecentado el grado de incertidumbre con respecto a muchas economías, especialmente aquellas en desarrollo y no sólo las del Mercosur o las de América Latina. Y que sean variadas tampoco debe sorprender. Ya que tienen a veces raíces políticas, otras económicas, y muchas veces las dos al mismo tiempo.

Pero la flexibilidad para que países miembros pudieran encarar distintas modalidades de acuerdos comerciales preferenciales con otros países, sería sólo uno de los aspectos del funcionamiento del Mercosur que requieren atención prioritaria. Lo importante sería por lo tanto un abordaje simultáneo del conjunto de cuestiones que, eventualmente, implicarían modificaciones de lo acordado en el momento fundacional.

Además de las cuestiones mencionadas, otras relevantes están en la agenda del Mercosur, y requieren un abordaje al más alto nivel político. Una, se refiere a los planteamientos que han hecho los industriales de los cuatro países. Implica desarrollar políticas que permitan pasar de economías primarias a la fabricación de productos inteligentes con valor agregado y, a la vez, a la inserción de sus empresas en redes trans-nacionales de comercio e inversión productiva. Ello implica colocar en esta perspectiva la cuestión de las negociaciones comerciales que desarrolle el Mercosur.

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

Comité de Redacción


"SICA ↔ MERCOSUR: LA SOLIDARIDAD FRENTE A LA DIFICULTAD" .



César Ernesto Salazar Grande


Sin pretender dar una visión apocalíptica de la actual situación geopolítica y mucho menos, menoscabar los esfuerzos de desarrollo que hacen ambas regiones MERCOSUR-SICA, es importante empezar a definir las bases de solidaridad entre ambos bloques de integración con fines del bien común.

De todos es conocido que la distancia entre Centroamérica y los países del MERCOSUR es un límite infranqueable que encarece cualquier esfuerzo de intercambio de bienes y servicios, por lo que es tiempo de empezar abrir esos caminos, de disminuir esas distancias y de lograr costos asequibles. De todos es conocida las diferencias culturales en la diversidad entre Centroamérica ístmica e insular y los países del Mercosur, por lo que es tiempo del intercambio cultural, de cambio de paradigmas sobre los beneficios del encuentro de ambas culturas, si es que no somos la misma. De todos es conocido que los esfuerzos de constituir repúblicas fuertes, estados de Derecho, equilibrio de poderes, funcionamiento adecuado del poder legislativo y el funcionamiento de una buena administración de justicia, siguen siendo una lucha recurrente de los países en ambas regiones, desde su constitución hasta nuestros días, por lo que es tiempo de buscar la vigencia de una zona de libertades, de desarrollo democrático ampliado, de paz y de ayuda mutua entre ambas regiones. No es que no vivamos en paz, no es que no vivamos en un espacio de libertades, pero podemos ampliarlas, mejorarlas y consolidarlas. La situación económica mundial, la crisis de producción y distribución de bienes básicos para la vida de nuestras poblaciones así lo sugieren, sin perjuicio de reconocer las corrientes políticas distintas: de la izquierda o de la derecha o de ninguna de ellas; del socialismo o la social democracia; de los humanismos cristianos o de los populistas, nos toca decidir con consciencia, sin intromisiones de la geopolítica del mundo, por nosotros y para el desarrollo.

No podemos negar las diferencias entre ambas regiones en el ingreso per cápita, las tasas de crecimiento, los distintos avances en la superación de la pobreza, etc., pero tampoco podemos negar la clara dependencia en el logro del bien común. Ya no podemos o ya no conviene seguir esperando la figura de un Presidente como centro de atención o de poder, pues sabemos lo que en nuestras débiles democracias a donde nos puede llevar esta atención, ya no podemos depender de una figura del salvador que nos ofrezca paraísos y no realismos (hiperpresidencialismos); las necesidades básicas insatisfechas, la inequidad social son bastante amplias y atender estas urgencias se convierten en un imperativo; quizá la respuesta la encontremos en un plan de desarrollo común, sin plazo, indefinido, entre países o mejor dicho, entre regiones de países, quizá otorgarnos más solidez en las acciones, donde los compromisos ya no sean de gobierno sino de Estado o de bloques de Estado, dónde la línea de continuidad no se interfiera por cambios de gobierno ni mucho menos de partido, donde no haya retrocesos sino la gradual puesta en común de esfuerzos hacia un mismo objetivo, como podría ser el cuidar nuestro medio ambiente y veremos que lo demás caerá por su propio peso: agua, energía, materias primas y, un largo etcétera. Para Gutenberg Martínez no se puede reconocer a América Latina y el Caribe como una sola región pues existe una diferencia entre los países que es bastante real y menciona indicadores económicos que así lo comprueban, sin embargo, el mismo autor reconoce que la integración de nuestros países no puede limitarse al ámbito comercial. Juan Pablo Lira argumenta que “la integración regional solo será posible en la medida que se den señales claras de unidad regional…”para este autor una institucional regional como la de la Comunidad Andina puede llevar a una mayor integración sudamericana por medio de una



convergencia de las instituciones ya existentes, lo mismo podríamos decir del SICA y MERCOSUR, se puede aprovechar las instituciones ya existentes para lograr algo mayor: la integración de subregiones con objetivos especiales y específicos Especiales, pues dependerá de la definición de lo que es común y de lo que es urgente, sumado a lo que es posible, para obtener un bien común, acciones en la que solo como grupo de subregiones se podrían lograr mejores resultados que de forma individual, por ejemplo, la protección del ambiente que no conoce fronteras. Especifico, puesto que requiere de concentración y cumplimiento con responsabilidad y cooperación común en una o dos competencias bien definidas, como se dijo, luego podrían ser delimitados los subsiguientes objetivos y acciones.

Para Patricio Leiva “…lo que nuestra región necesita es avanzar hacia una América Latina solidaria. Solidaridad al interior de cada uno de nuestros países, a fin de asegurar el progreso para todos sus habitantes, especialmente, para los mas desposeídos. Solidaridad en el conjunto de los países, para asegurar un proceso de integración eficaz, con beneficios para todos, en especial para los menos desarrollados. Solidaridad para una acción internacional conjunta que represente una identidad latinoamericana que conceda presencia y poder en el concierto mundial. Se necesita instalar en el horizonte una efectiva Comunidad Latinoamericana de Naciones.”

Hay que reconocer que si bien el crecimiento de los bloques comerciales regionales ha constituido uno de los principales avances en el campo de las relaciones internacionales en la última década en la que se ha pasado de un modelo de regionalismo cerrado a uno más abierto, en los que se revela una apertura hacia el exterior y fomento al comercio mas que a un control sobre el mismo, también es de reconocer que éstos se han visto empañados, limitados o incluso estancados, por coyunturas políticas internas de diversa índole, sobre todo, democráticas, así como por causas exógenas geopolíticas y hasta pandémicas.

No podemos olvidar que la necesidad de recurrir al regionalismo es para contar con ésta como una herramienta para el desarrollo, por ello, insisto, es importante retomar en cada país, en cada subregión y entre subregiones, la tarea iniciada de apertura a los procesos de integración regional y enfocarlos de acuerdo a las nuevas necesidades y oportunidades de integración profunda, generar entre los países normas universales de políticas de integración regional de más calado, eficacia y contundencia en los resultados.

Si bien es cierto que una posible integración entre los bloques regionales latinoamericanos nos obliga hablar del libre mercado, como modelo económico que se impone en el globo, lo cual es muy legítimo e incluso necesario, para temas como la seguridad alimentaria, también es cierto que no debe convertirse en el único objetivo de nuestras regiones. Aunque se trate de orientar el mercado al bien común y al desarrollo integral de las personas, éste no es el único camino y mucho menos una etapa que nos obligue a esperar su perfeccionamiento para trabajar por el desarrollo. La integración de América Latina no tiene que esperar la integración de mercados o la eliminación de discriminaciones al comercio para trabajar por el bien común de las personas en diferentes ámbitos, o en las diferentes regiones. Basta encontrar un interés común, aunque sea mínimo, para profundizar hacia una integración verdadera de América Latina.

El bien común se entiende como el “conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”, para esta corriente de pensamiento, el bien común se alcanza con la participación de todos y su búsqueda es una forma expresiva de sociabilidad, desde la familia, pasando por grupos sociales intermedios, la ciudad, el Estado, la región, llegando hasta la misma comunidad de naciones.

La solidaridad latinoamericana implica que todos tengamos



conciencia de la deuda que tenemos con la sociedad a la que pertenecemos y las condiciones que facilitan la existencia de todos, como, por ejemplo, compartir la cultura, el conocimiento científico y tecnológico y todo aquello que la actividad humana pueda compartir de manera que el camino de las generaciones presentes y futuras, estén llamadas unas y otras a compartir, en solidaridad.

La integración de nuestras regiones necesita la existencia de un sentimiento y vivencia de unidad, del valor y la entereza de derrotar falsos nacionalismos, a través de una decisión política: la de integrarse por el bien común, la de integrarse por el bien de las personas.

Los latinoamericanos estamos en la misma capacidad que los europeos de elegir el procedimiento, la organización, los medios y, en fin, los personeros a quienes habría que encargarles la delicada función de alcanzar tan importante misión. En mi opinión, la Comisión de Juristas para la Integración Regional (CJIR) del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil para la Cancillería Argentina, es un ente a quien podría encargársele la delicada y fundamental misión de realizar una propuesta de mecanismo integrativo de bloques regionales, dada su vasta experiencia en procesos de integración regional y por su inequívoca vocación integracionista.

Hagámoslo!!!

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

Comité de Redacción




"UN MUNDO INCIERTO Y CON CAMBIOS PROFUNDOS. SUS EFECTOS POTENCIALES EN EL DESARROLLO DEL COMERCIO MUNDIAL".



Félix Peña

Newsletter mensual Mayo 2022

www.felixpena.com.ar

Resumen

La diversidad de opciones para la insercion internacional se acompaña de una creciente incertidumbre sobre los potenciales efectos- incluso de largo plazo- de hechos y situaciones que se originan en otros países.

Ello es más evidente cuando, por su ubicación geografica y poder relativo, se pueden generar impactos en otros países e incluso en el sistema internacional en general.

Tres libros recientes son útiles para el necesario ejercicio de entender estos procesos contemporáneos. Asimismo, un artículo también reciente de Juan Gabriel Tokatlián, ayuda a entender las opciones que se le abrirían a la Argentina y a los países de la región si se profundizara una compentencia entre los Estados Unidos y China por el liderazgo economicamente global.

Los cambios que se pueden observar hoy en los múltiples planos de las relaciones internacionales, tanto globales como regionales, acercientan la necesidad de procurar una lectura inteligante de los efectos que tendrían en las perspectiva tanto de un país como de su región geográfica.

Ellos pueden ser profundos para la Argentina y el espacio geográfico sudamericano. Es una razón más para sumar esfuerzos con nuestros vecinos con el fin de desarrollar una lectura compartida de la realidad internacional, que sea inteligente pero que este orientada a la acción.

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Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

Comité de Redacción


PAUTAS PARA FACILITAR EL ACCESO A LA JUBILACION EN EL MERCOSUR.

La jubilación marca un momento trascendental para la vida de una persona y un cambio cualitativo que afecta en todos los aspectos, no sólo personales incluso sociales. Imperdible artículo de doctrina realizado por tres autoras muy prestigiosas sobre "jubilación en el Mercosur"

Abril 2022

Neuman María José

Moya María Teresa

Menéndez Silvia F

RESUMEN Este trabajo tiene como fin hacer un aporte a la ampliación de derechos de los ciudadanos del Mercosur, en particular el trabajador migrante y su grupo familiar, garantizados específicamente en el Estatuto de la Ciudadanía del Mercosur, en el Plan Estratégico de Acción Social; en el Acuerdo Multilateral de la Seguridad Social del Mercosur; en la Declaración Socio laboral y demás instrumentos. La Declaración mencionada contiene un reconocimiento del aspecto socio laboral en la región, consagrando principios y derechos mínimos. A su vez contiene el reconocimiento de la categoría del trabajador migrante y de los derechos que le asisten, dedicando especialmente un inciso para el tratamiento de la circulación de trabajadores, garantizándole al mismo el ejercicio de sus derechos previsionales en el Mercosur. La realidad detectada, entre los derechos consagrados a los trabajadores y el desconocimiento que estos poseen sobre su historial laboral, junto con la complejidad administrativa existente, impide el aumento de los niveles de protección hacia los ciudadanos, colocándolos en un lugar de extrema vulnerabilidad frente al poder de los estados que brindan los beneficios. Por ello veo necesario, como una posible solución, la creación de una herramienta digital como es un portal de internet de fácil acceso para el ciudadano de la región, donde se recopilen los datos del trabajador y su grupo familiar, a los fines de obtener la información que necesitan, no 2 solo para migrar dentro de la región, como así también para poder acceder al beneficio en tiempo y forma


Este portal debería compilar y unificar la información digitalizada que poseen en sus distintas localidades cada uno de los estados miembro. Esta simplificación administrativa lograría que el trabajador adquiera su beneficio en un plazo no mayor al que se obtendría si no fuera migrante. Esta herramienta permitirá a los estados miembros del Mercosur compartir tecnología y modernizar el servicio de atención a sus ciudadanos, constituyendo un aporte al derecho al libre acceso a la información. Actualmente, el sistema, trae como consecuencia la denegatoria de ese derecho y provoca el entorpecimiento de la migración laboral formal dentro de la región, ya que al ciudadano no puede planificar donde desarrollar su trabajo, según su conveniencia. Depositar la administración de esta herramienta funcionaria a mi entender, en el ámbito de la Comisión de Coordinación de Ministros de Asuntos Sociales del Mercosur (CCMASM), ya que ésta es la responsable de supervisar la correcta ejecución de los proyectos sociales regionales aprobados por el Consejo Mercado Común (CMC), los cuales están ligados a las acciones del Instituto Social del Mercosur, organismo al que presento esta propuesta. Una idea para simplificar la creación de la base de datos y las estadísticas, las cuales estarán contenidas en el portal, seria valerse del asesoramiento y la ayuda técnica de la Organización Iberoamericana de la Seguridad Social (OISS), la cual hoy, cuenta con la experiencia y la información de la implementación no solo del Acuerdo Multilateral de la Seguridad Social del Mercosur, sino que también la del el Acuerdo Iberoamericano de la Seguridad Social.

El presente trabajo ha sido publicado en la página de la "Organización Iberoamericana de la Seguridad Social" y se hace en la presente con la expresa autorización de las autoras, quienes han reservado sus derechos de la propiedad intelectual", como así también del representante legal de la entidad en cuya página se publicó con anterioridad .

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autoras y no de esta Comisión. Conste. Comité de Redacción

LOS ABOGADOS FRENTE AL DICTADO DE LA LEY 26.800

Jorge Violini

Abril 2022

Excelente doctrina en defensa de los derechos de nuestra profesión dentro de la integración regional. Reconocido autor que hace años que viene trabajando sobre el tema en los Colegios de Abogados.

LOS ABOGADOS FRENTE AL DICTADO DE LA LEY 26.800


En diciembre de 2003 se dicta la Decisión 25/03 del Consejo del Mercado Común del MERCOSUR 1.-

En Diciembre de 2012, se promulga la Ley 26.800 , incorporándose de tal forma , la Decisión 25/03 del CMC al ordenamiento interno.-

El texto de esta norma dice :

ARTICULO 1° — Incorporase al ordenamiento jurídico nacional, a los efectos previstos en el artículo 40 del PROTOCOLO DE OURO PRETO, la Decisión del Consejo del Mercado Común del MERCOSUR Nº 25/03, cuya fotocopia autenticada se agrega como Anexo a la presente ley.

ARTICULO 2° — La normativa que se incorpora por la presente entrará en vigor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 40 del PROTOCOLO DE OURO PRETO.

ARTICULO 3° — Comuníquese al Poder Ejecutivo nacional.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS VEINTIUN DIAS DEL MES DE NOVIEMBRE DEL AÑO DOS MIL DOCE.

— REGISTRADO BAJO EL Nº 26.800

Se trata, nada mas ni nada menos que del Ejercicio Profesional Temporario

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1 Órgano Superior del Mercosur al cual incumbe la conducción política del proceso de integración .


Extender aquí, para continuar leyendo....

Estamos frente al dictado de las DIRECTRICES PARA LA CELEBRACION DE ACUERDOS MARCO DE RECONOCIMIENTO RECIPROCO ENTRE ENTIDADES PROFESIONALES Y ELABORACION DE DISCIPLINAS PARA EL OTORGAMIENTO DE LICENCIAS TEMPORARIAS

ESTADO DE LA NORMA EN LOS OTROS PAISES

La incorporación de la norma MERCOSUR al ordenamiento interno se encuentra prevista en el art. 40 del Protocolo de Ouro Preto que dice

Artículo 40 Con la finalidad de garantizar la vigencia simultánea en los Estados Partes de las normas emanadas de los órganos del Mercosur previstos en el Artículo 2 de este Protocolo deberá seguirse el siguiente procedimiento:

i) Una vez aprobada la norma, los Estados Partes adoptarán las medidas necesarias para su incorporación al ordenamiento jurídico nacional y comunicarán las mismas a la Secretaría Administrativa del Mercosur;

ii) Cuando todos los Estados Partes hubieren informado la incorporación a sus respectivos ordenamientos jurídicos internos, la Secretaría Administrativa del Mercosur comunicará el hecho a cada Estado Parte;

iii) Las normas entrarán en vigor simultáneamente en los Estados Partes 30 días después de la fecha de comunicación efectuada por la Secretaría Administrativa del Mercosur, en los términos del literal anterior. Con ese objetivo, los Estados Partes. dentro del plazo mencionado, darán publicidad del inicio de la vigencia de las referidas normas, por intermedio de sus respectivos diarios oficiales.

La Republica Federativa de Brasil, cuenta con el Decreto Legislativo 347/08, y recientemente acaba de dictar el decreto 9499/18 por el que se promulgó la Decisión 25/03 , mientras que la Republica Oriental del Uruguay cuenta con la ley 18.085 que aprueba el mecanismo para el ejercicio profesional temporario. Y Argentina la aprueba mediante la ley 26.800.-


OTORGAMIENTO DE AUTORIZACIONES PARA LA PRESTACIÓN TEMPORARIA DE SERVICIOS PROFESIONALES

Estamos hablando de una matricula para ejercer la profesión de abogado en forma temporaria en el espacio ampliado de MERCOSUR , naturalmente dentro del marco y con el cumplimiento de los requisitos que establece la Decisión 25/03.-

En sus DISPOSICIONES GENERALES se expresa :

Art. 1 – El otorgamiento de licencias, matrículas o certificados para la prestación temporaria de servicios profesionales en el marco del Protocolo de Montevideo sobre el Comercio de Servicios, se realizará a través de los organismos profesionales responsables del control y la fiscalización del ejercicio profesional. El sistema funcionará conforme a lo establecido en el Anexo III.-

Es decir la posibilidad de que - en el marco de lo normado por la Decisión 25/03 y sus anexos- , abogados argentinos trabajen en Brasil, Uruguay o Paraguay y viceversa.-

QUE ES UN SERVICIO PROFESIONAL

La norma dice : A efectos de este documento, se entiende como servicios profesionales los prestados por profesionales universitarios o de nivel superior, y los profesionales de nivel técnico.

Con lo cual la norma contempla un abanico amplísimo, que nuclea a abogados, contadores, escribanos, arquitectos , médicos, ingenieros, plomeros, podólogos, pedicuros, peluqueros, etc. etc.

Como se ve muy abarcativa ,.

No se trata de una crítica descarnada, sino que hay profesiones o actividades donde el servicio es idéntico en todos los países, lo que no sucede con nuestra profesión.-

A modo de ejemplo proyectar un edificio, - en la medida en que se conozcan las normas y limitaciones locales, - resulta idéntico o cuanto menos similar en cualquier país del MERCOSUR, A cambio de lo cual tramitar un juicio de divorcio, u otras acciones, - en especial en lo que hace al procedimiento - , no es lo mismo aquí que en Paraguay, o en los otros países miembros.-

Planteo similar responde a la actividad de contadores, ya que las situaciones y asientos contables, pueden resultar casi idénticas, pero no aquellas que se vinculan a lo impositivo, que seguramente serán disimiles.-

ANTECEDENTE MERCOSUR

La norma tiene como antecedente otra normativa MERCOSUR ,

Se trata del Protocolo de Montevideo sobre Comercio de Servicios .-

Y dicho protocolo fue incorporado posteriormente al ordenamiento nacional mediante el dictado de la ley 25.623 , cuyo art. XI dice ::

“… Cada Estado Parte se compromete a alentar a las entidades competentes en sus respectivos territorios, entre otras, a las de naturaleza gubernamental, así como asociaciones y colegios profesionales, en cooperación con entidades competentes de los otros Estados Partes, a desarrollar normas y criterios mutuamente aceptables para el ejercicio de las actividades y profesiones pertinentes en la esfera de los servicios, a través del otorgamiento de licencias, matrículas y certificados a los prestadores de servicios y a proponer recomendaciones al Grupo Mercado Común sobre reconocimiento mutuo…”.

Es curioso como la normativa dice, -sin comprometerse- “ alentar “.-

Se esgrime un verbo que es netamente declamativo o en el mejor de los casos declarativo, sin que se genere compromiso alguno, como si se tratara de ayudar a que algo suceda, aunque sin que mediara obligación , responsabilidad o débito alguno en avanzar en ese sentido.-

No obstante ello, realmente nosotros jamás hemos recibido aliento alguno en tal sentido.-

Y lo que es peor, no lo hemos recibido , ni en un sentido, ni en el otro.-

Mas aún, estoy convencido que muchos de nosotros no sabemos si queremos esa supuesta apertura para que todos tengamos el derecho de laborar en uno u otro país, y que nuestra matricula sirva en cualquiera de los países miembros.-

OTRAS CUESTIONES VINCULADAS AL ESTABLECIMIENTO

LA OAB Y EL PROVIMENTO 91/2000

Como se trata del ejercicio profesional, diré , que la norma en análisis no contempla, o mejor dicho no distingue , si el ejercicio profesional, -al que hace referencia- , es el derecho de instalarse , o el de ejercer la profesión, propiamente dicho.-

Pero mas allá de ello, tampoco distingue si estamos hablando del derecho del país de origen, o bien del derecho del país de acogida.-

Es por ello que debemos estar muy atentos,

Paralelamente desde el punto de vista Académico , no hay limitación alguna, ya que hay docentes de un país en el otro, que prestan servicios profesionales vinculados a la capacitación por la vía de educación superior y/o universitaria.-

En materia de reconocimiento de títulos de nivel medio, hay un Protocolo Educativo que rige la materia

La Ordem dos Advogados do Brasil (OAB) - poderosísima institución a nivel Federal, -y consecuentemente en su país- , cuenta con el llamado “ Provimento 91/2000” , que regula el ejercicio de actividades de consultores y sociedades de consultores en derecho extranjero.-


ANALISIS DE LA NORMATIVA

Volviendo al eje de la exposición me permito transcribir parcialmente la normativa del ANEXO I de la Decisión 25/03 que dice :

Art. 2 – Las normas y directrices para el otorgamiento de licencias temporarias deberán ser comunes para los Estados Partes. Para la elaboración de la normativa común, se conformará un Grupo de Trabajo por cada profesión o agrupamiento de profesiones.-

Art. 3 – Cada Grupo de Trabajo estará conformado por las entidades responsables de la fiscalización del ejercicio de cada profesión o agrupamiento de profesiones, conforme a la legislación vigente en cada Estado Parte, o por la organización nacional que las comprenda. Cuando no exista fiscalización delegada en una entidad profesional, u organización nacional legalmente facultada que las comprenda, el Grupo de Servicios, Sección Nacional de cada Estado Parte designará a las entidades profesionales que conformarán el Grupo de Trabajo.

Art. 4 – Los Grupos de Trabajo tendrán como mandato la elaboración de las directrices y disciplinas para el otorgamiento de licencias o matrículas para el ejercicio profesional temporario y de los Acuerdos Marco de Reconocimiento Recíproco entre Entidades Profesionales, conforme a las Directrices que figuran en el ítem B de este Anexo.

Para no cansar al lector diré que el Grupo de Trabajo de la Abogacía Sección Nacional de Argentina , ya esta conformado, tal como se desprende del acta de la reunión del 10 de mayo de 2007, que se transcribe infra .-

LAS DISPARIDADES DE LOS PAISES MIEMBROS

A pesar de lo hasta aquí expresado, la situación no es tan simple como parece, ya que - como es lógico- , cada país tiene sus propias normas internas en el Ejercicio Profesional local.-

En primer lugar es de destacar que tanto Paraguay como Uruguay , no tienen Colegiación Obligatoria para los Abogados,.

Contrariamente Brasil la tiene en forma plena con una matricula Federal,

Mientras que Argentina, tiene Colegiación Obligatoria, en todo el país, a excepción de 2 provincias, que no la tienen , que son Chaco y Santa Cruz, donde las matriculas para el ejercicio Profesional de los Abogados las otorga la Corte Suprema Local.-

Como se ve el contexto no es tan simple.-

Para complicar aún mas la cuestión la norma en análisis refiere :

“Cada Grupo de Trabajo estará conformado por las entidades responsables de la fiscalización del ejercicio de cada profesión o agrupamiento de profesiones, conforme a la legislación vigente en cada Estado Parte, o por la organización nacional que las comprenda.”

Es facial advertir que, Argentina no tiene una entidad única responsable de la fiscalización del ejercicio profesional.

Al par que la entidad que nuclea la mayor cantidad de Colegios en el país, -la FACA -, no es un organismo de ley.-

Contrariamente , y a cambio de ello, COLPROBA es el organismo que nuclea a todos los Colegios de la Provincia de Buenos Aires, - mayor distrito demográfico del país, - y es un organismo de Ley, tal como lo son sus integrantes.-


LOS PASOS HASTA HOY

Mi Colegio de Abogados de San Martín, junto con los de , La Plata, Matanza, y Quilmes, -entre otros - , es socio fundador de la Comisión Provincial Permanente del MERCOSUR que funciona en el ámbito de COLPROBA.-

A su vez, y dentro de Cancillería funciona el CONSEJO CONSULTIVO DE LA SOCIEDAD CIVIL DEL MERCOSUR.-

No olvidemos que COLPROBA suscribió un convenio de colaboración con el ISEN ( INSTITUTO DEL SERVICIO EXTERIOR DE LA NACIÓN ) , .

Así las cosas, allá por diciembre de 2006, el Embajador Eduardo Sigal nos envía una nota en la que sostiene: “ ...Cancillería valora los esfuerzos realizados por COLPROBA para propender a la integración de la profesión en el MERCOSUR. En este sentido, se considera de gran importancia iniciar el proceso de análisis y debate necesarios para la creación de un Grupo de Trabajo de la Abogacía, convocando lo antes que sea posible a las entidades que representan a los abogados de la región”.

En ese marco y habida cuenta que se trataba, -nada mas ni nada menos que-, del Ejercicio de la Actividad del Abogado, generamos una convocatoria a toda la abogacía organizada del país , celebrándose una reunión en la sede del ISEN ( Instituto del Servicio Exterior de la Nación ) dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, para abordar -entre otras cuestiones- el tema vinculado a la Decisión 25/03 del Consejo del Mercado Común, para conformar el Grupo de Trabajo Sección Nacional destinado a regular el Ejercicio Profesional Temporario.

ACTA DE LA REUNION

En dicha reunión se elabora un Acta que dice cuanto sigue :

“ En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 10 días de mayo de 2007, se reúnen bajo la Convocatoria y Presidencia de la Comisión de la Abogacía para el MERCOSUR del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil, en la sede del ISEN (Instituto del Servicio Exterior de la Nación), los representantes de los Colegios de Abogados cuya nómina se consigna en separado y forma parte del presente. Se brindan los saludos y agradecimientos de estilo a los funcionarios de esta Cancillería que nos acompañan en este acto. Los concurrentes deciden conformar la Sección Nacional del Grupo de Trabajo para la Abogacía del MERCOSUR, en el marco de la Decisión CMC Nº 25/03. Luego de un nutrido intercambio de ideas, se resuelve cuanto sigue: Conformar el Grupo de Trabajo prenombrado con TODOS los Colegios presentes; y la FACA, por sí y en representación de aquellos Colegios que le otorguen su mandato. Se deja constancia que los Colegios que no han concurrido a esta reunión, podrán delegar su representación en la FACA o en otros Colegios que integran la Sección Nacional del Grupo de Trabajo. El Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, sostiene que la FACA no debería integrar el Grupo de Trabajo en forma autónoma, sin perjuicio de la Delegación que los Colegios realicen, manifestada en el párrafo anterior; ello en orden a lo dispuesto por los arts. 1 y 8 de la Dec. 25/03, reservándose la potestad de participar del presente Grupo de Trabajo. El Colegio de Abogados de Santa Fe sostiene que debe tenerse presente lo dispuesto por el art. 5 inc. 1, 2, y 3 del Anexo VI Acta 02/05 del Grupo de Servicios que establece las directrices para la Conformación de Grupos de Trabajo. Habiéndose abordado el resto de los temas de la convocatoria, se da por terminada la reunión firmando los mencionados supra. Oportunamente esta Comisión informará el lugar y fecha de la próxima reunión”.

Y así quedo en consecuencia conformada la Sección Nacional del Grupo de Trabajo .-

CONCLUSION

Estamos hoy frente a la norma, incorporada al ordenamiento interno; estamos frente a un gran desafío.-

Y estamos frente a un conjunto de interrogantes.-

¿Porque hemos dejado pasar casi 20 años ?

Que debemos hacer para continuar avanzando en la tibia integración que se desprende de MERCOSUR .-

De todos modos es hora, que los abogados salgamos a defender nuestras incumbencias, nuestra representación , nuestra fiscalización del ejercicio profesional y proponer un relanzamiento de toda esta cuestión en forma orgánica , con prudencia, pero a la vez con firmeza, encolumnándonos detrás de los Colegios que nos nuclean, que otorgan las matrículas, controlan y fiscalizan el ejercicio profesional , e instándolos y exigiéndoles el cumplimiento de la normativa del Protocolo de Montevideo sobre Comercio de Servicios, que reitero dice :

Cada Estado Parte se compromete a alentar a las entidades competentes en sus respectivos territorios, entre otras, a las de naturaleza gubernamental, así como asociaciones y colegios profesionales , en cooperación con entidades competentes de los otros Estados Parte, a desarrollar normas y criterios mutuamente aceptables para el ejercicio de las actividades y profesiones pertinentes en la esfera d esus servicios, a través del otorgamiento de licencias, matriculas y certificados a los prestadores d e servicios y a proponer recomendaciones al Grupo del Mercado Comun sobre reconocimiento mutuo…”

Y en especial , teniendo en consideración que dicho Protocolo fue incorporado al ordenamiento nacional mediante el dictado de la ley 25.623 .-

Si somos abogados y trabajamos por la integración , es necesario que generemos los espacios pertinentes para integrar nuestra actividad.-

Es decir trabajemos con destino a la actividad profesional en el espacio ampliado.-

Sea en el derecho de origen , sea en el derecho de acogida.-

SEAMOS ABOGADOS, porque esa es nuestra actividad, es nuestra vocación .-

Defendamos nuestras legítimas aspiraciones .-

Jorge Violini

T. 3 F. 8 CASM

T. XXII F. 982 CPACF

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

Comité de Redacción



CRISIS, GUERRAS Y FRACTURAS EN EL SISTEMA INTERNACIONAL:

Lecciones de la historia sobre sus recurrencias e impactos en el comercio mundial


Félix Peña

Newsletter mensual Abril 2022

www.felixpena.com.ar

Resumen: Tal lo señalado en el Newsletter de marzo, es preciso tener en cuenta que en cualquier país hay como mínimo tres perspectivas a la hora de definir una estrategia de inserción comercial internacional. Ellas son la nacional, la de la región geográfica del país, y la global. Se pueden mencionar algunas cuestiones que podrían ser parte de una agenda de ventajas competitivas comunes de los países de la región sudamericana. Ellas son: la protección del medio ambiente y las políticas referidas a los efectos del cambio climático; la diversidad de los recursos naturales y en particular los vinculados con la producción de alimentos y otros bienes inteligentes; la convergencia cultural producto del mestizaje que caracteriza a la región; y la pertenencia al Atlántico Sur compartida en gran medida con la región de África del Sur.

Quizá ha llegado el momento para desarrollar más sistemáticamente en los países sudamericanos, una red de usinas de pensamiento internacional orientados a la acción.

Tal red, si además cuente con el apoyo y la participación activa de organismos de financiamiento del desarrollo que operan en la región sudamericana, permitiría extraer todo el potencial que podría resultar de una ALADI entendida como un instrumento funcional al comercio internacional, la integración y el desarrollo de los países sudamericanos. La actual crisis en Ucrania fortalece la necesidad de analizar los procesos de integración, como los que se desarrollan actualmente en América del Sur y en América Latina, especialmente en el ámbito del Mercosur, con un enfoque amplio que incluya por cierto todos los factores que inciden en el comercio y el desarrollo económico, pero que trasciendan al plano del fortalecimiento de las condiciones para el predominio de la paz y estabilidad política en la región en su conjunto. Leer más....


La reproducción del presente está autorizada por su autor a través del correo electrónico dirigido a la Coordinación de fecha 14/03/2022

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

Comité de Redacción


¡Feliz cumpleaños Mercosur!

31* Aniversario de la creación del MERCOSUR


Estimados amigos,

Hoy festejamos el 31* Aniversario de la firma del Tratado de Asunción, piedra basal que dio origen a nuestro querido Mercosur.

Como mercosureños debemos resaltar el hecho de que, a pesar de todos los desafíos que debimos afrontar, la más importante política de Estado en materia de relaciones exteriores compartida entre cuatro países como los nuestros, permanece aún vigente.

Casi todas las cosas en la vida, miradas en perspectiva, siempre pueden haberse hecho mejor, y ciertamente nuestro MERCOSUR no es una excepción. Incapacidades de decisores políticos (de todas las ideologías), mezquindades nacionalistas de varios sectores, como así también la indiferencia de nuestras sociedades han coadyuvado, en más y en menos, a este sentimiento de que podríamos haber avanzado más.

Pero también, debe mencionarse que no son pocos ni insignificantes los logros alcanzados y los beneficios conseguidos (estos últimos, muchas veces poco recordados).

Todos los sectores de la sociedad tenemos la obligación histórica y el deber moral de fortalecer la integración del MERCOSUR para así cumplir con el objetivo (que siempre solemos recordar en esta fecha), magistralmente trazado en el preámbulo del Tratado de Asunción, según el cual nuestros Estados suscribieron ese instrumento “CONVENCIDOS” de que lo hacían “a fin de mejorar las condiciones de vida de sus habitantes”, al mismo tiempo que “REAFIRMA[RON] su voluntad política de dejar establecidas las bases para una unión cada vez más estrecha entre sus pueblos”.

Esperemos que el fin de la pandemia renueve nuestras fuerzas y esperanza en pos de lograr -como también ya hemos dicho en otra oportunidad- “más, pero también mejor, MERCOSUR”.

Sin el MERCOSUR estos 31 años habrían sido, sencillamente, más difíciles.

Feliz cumpleaños querido MERCOSUR!

Y muy feliz día para todos nosotros, orgullosos de ser ciudadanos mercosureños!!!


Alejandro D. Perotti

Prof. Dra. Silvina Barón Knoll

Directora

Sección Derecho de la Integración -AADI

Estimados/das colegas:

En tiempos de tensión mundial, cuando los impactos sociales y económicos sobre las comunidades y los individuos resulta evidente, vale recordar y reconocer que, a pesar de las desigualdades y dificultades sociales, el MERCOSUR es una zona de paz, compromiso democrático y búsqueda de una mayor justicia social.

Así, a 31 años de la firma del Tratado de Asunción que le dio nacimiento, el MERCOSUR no solo amplió la producción interna y los negocios entre los Estados parte e incrementó el acceso al mercado internacional, sino también contribuyó a la reducción de los conflictos entre Estados, fortaleciendo las instancias de diálogo intergubernamental.

A propósito de este nuevo Aniversario, y frente al crítico escenario global de emergencia que provocó la pandemia del COVID-19 y la invasión de Ucrania por la Federación de Rusia, la Sección de Derecho de la Integración de la Asociación Argentina de Derecho Internacional (AADI) desea recordar los acuerdos y declaraciones que refuerzan el carácter pacífico de la región y las señales de la instalación de una región comprometida con la democracia y la justicia social, en tanto fortalezas para toda la población.

Asimismo, es conveniente evocar el Preámbulo del Tratado de Asunción, dado que nos anima, aún en tiempos difíciles, a trabajar sobre las bases para una unión cada vez más estrecha entre sus pueblos, con la finalidad de alcanzar los objetivos comunes.

Por más y mejor MERCOSUR, apelando en estas circunstancias a priorizar la paz, el compromiso democrático, la justicia social y la solidaridad.

Un abrazo afectuoso.

Dra. Silvina Barón Knol

Protecionismo Comercial e Isolacionismo Hemisférico

Autor: José Botafogo Gonçalves

Abogado, Diplomático, Profesor universitario y político brasilero.

Marzo 2022.-

Há mais de uma maneira de se fazer um balanço de 31 anos de Mercosul. Com frequência, os historiadores ou comentaristas das diversas tentativas de promover a integração econômica e política regional se limitam ao método descritivo e histórico da ALALC, da ALADI, do Grupo Andino, do Mercosul, do Bolivarianismo, salientando suas virtudes e seus defeitos. Esses balanços históricos deixam, aos seus autores, um amargo sabor de frustrações e decepções, embora reconhecendo de que, na prática, os países da América do Sul avançaram nos ideais de integração, embora, o saldo de sucessos seja bem menor do que o saldo de fracassos e frustações. Neste despretensioso texto, buscarei definir onde se encontram os inimigos da integração. Sobretudo suas causas estruturais e procurarei fugir das análises conjunturais políticas e eleitorais que, com frequência turvam as nossas avaliações históricas. O desmantelamento dos impérios coloniais da Espanha e de Portugal, entre os séculos XVI e XX nas Américas, resultou na aparição e consolidação de nacionalidades de origem ibérica baseadas em fronteiras físicas definidas pelos políticos, diplomatas e militares, cujas características de durabilidade, aceitação regional e internacional e sobretudo de estabilidade jurídica constituem um exemplo raro de civilização, respeito às diferenças linguísticas, étnicas e culturais, em nada comparáveis às perturbações fronteiriças recorrentes no mundo ocidental, particularmente nos limites entre Europa Ocidental e Europa Oriental, de que a guerra na Ucrânia é uma lamentável e trágica insurgência. As nacionalidades ibéricas ganham também em civilização, das trágicas mudanças políticas na Ásia, no Oriente médio e no continente Africano! Qual o preço que nós ibero-americanos, pagamos para alcançar tão brilhante resultado? Somos melhores que os outros? Não há evidências cientificas a este respeito.

A resposta está nas políticas comerciais, econômicas, nacionalistas e protecionistas que praticamos sobretudo a partir dos movimentos independentistas que sacudiram as Américas ibéricas a partir do secundo decênio do século XIX. Parece um paradoxo; a verdade é que as políticas ultranacionalistas aplicadas pelos nossos dirigentes de então são as que lançaram bases sólidas para os ideais de integração negociados já na metade dos anos 50 do século XX. Vou explicar a gênese deste curioso paradoxo. Para consolidar as novas nacionalidades emergidas dos impérios espanhol e português era indispensável explorar as riquezas, descobertas ou por descobrir, oferecidas pela realidade geográfica.

Produzir carnes, grãos, açúcar, cacau, sobretudo para os mercados norte americano e europeu, só era possível porque a América do Sul oferecia terra, sol e água em abundância. Como as plantas e os animais não conhecem os conceitos de nacionalidade e soberania, os políticos se viram forçados a nacionalizá-los através de legislação discriminatória e protecionista.

Após a revolução industrial promovida pelos ingleses no século XIX e a prosperidade dela resultante a partir dos Estados Unidos da América, os países da América do Sul, baseados nos postulados econômicos propostos pela CEPAL, resolveram industrializar, por todos os meios, as economias nacionais. Da mesma forma que o boi não conhece nacionalidades, o automóvel também não nasce americano ou japonês, mas ele se legaliza através da legislação que obriga as montadoras a usar insumos produzidos dentro das fronteiras do país produtor. O nacionalismo na cadeia produtiva industrial é uma espécie de batismo que dá caráter sacramental ao automóvel assim produzido. Os economistas chamam este mecanismo batismal de política de substituição de importações. Tal política deu certo. Brasil e Argentina foram os mais beneficiados com a industrialização “à outrance”. Quem gosta de futebol conhece a frase: “em time que está ganhando não se mexe”! Em economia mundial, a frase correta é: “para continuar ganhando, é preciso mudar a política”. No futebol, basta mudar o técnico. Na política

econômica você tem que convencer aos industriais enriquecidos com a nacionalização da cadeia produtiva que o abandono do protecionismo e consequente aumento da competitividade e sustentabilidade largamente compensa o prejuízo que no curto prazo, sua empresa sofre em consequência do aumento da concorrência externa. Como está sugerido no título deste artigo, o protecionismo resulta em isolacionismo regional e perda de importância mundial. Para alcançar melhor integração regional e crescente importância internacional será preciso mudar a legislação corrente. As nacionalidades ibero-americanas estão apoiadas no princípio jurídico da predominância da lei interna sobre os acordos internacionais. O Mercosul – Brasil e Argentina em particular- sempre recusou dar força supranacional à Secretaria da instituição, sediada em Montevidéu. A constituição brasileira de 1988 consagrou o princípio da prevalência absoluta da lei interna sobre os acordos internacionais. Como resolver este “imbróglio” jurídico? Penso que os advogados e juristas do Mercosul deveriam buscar definir o conceito de “soberania compartilhada”, ou seja, desenvolver legislações nacionais coincidentes entre si, de tal maneira que os novos textos legais sejam “soberanamente compartilhados” pelos países signatários.

No caso do Mercosul, deveríamos começar a negociar legislações coincidentes no campo da logística de transporte de bens produzidos na região, seja para consumo interno, seja para exportação mundial. Igualmente deveríamos negociar “autoridades nacionais” coincidentes no campo da defesa sanitária animal e vegetal assim como no transporte nacional de cabotagem. Esta nova visão de “compartilhamento de soberanias” também seria aplicável à progressiva liberalização de serviços profissionais de engenheiros, promotores de turismo, economistas e sobretudo advogados internacionalistas!

Não existe, na geopolítica mundial, região tão favoravelmente propensa a um novo modelo de pacífica cooperação regional do que a Ibero-america que se estende do Caribe até a Patagonia, banhada a oeste e leste pelos oceanos Pacífico e Atlântico.

Envio a todos os leitores meus cordiais agradecimentos.

José Botafogo Gonçalves

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

Comité de Redacción

Protecionismo Comercial e Isolacionismo Hemisférico.- Autor: José Botafogo Gonçalves

Proteccionismo comercial y aislacionismo hemisférico.-traducido por Rolando Ariel (Docente F.C.E- UCSF.-Arg)

Hay más de una manera de hacer balance de los 31 años del Mercosur. A menudo, los historiadores o comentaristas de los diversos intentos de promover la integración económica y política regional se limitan al método descriptivo e histórico de ALALC, ALADI, Grupo Andino, Mercosur, Bolivarianismo, destacando sus fortalezas y debilidades. Estos balances históricos dejan a sus autores con un sabor amargo de frustraciones y decepciones, al tiempo que reconocen que, en la práctica, los países de América del Sur han avanzado en los ideales de integración, aunque el balance de aciertos es mucho menor que el de fracasos y frustraciones. . En este texto sin pretensiones intentaré definir dónde están los enemigos de la integración. Sobre todo, sus causas estructurales y trataré de evitar los análisis coyunturales políticos y electorales que muchas veces nublan nuestras valoraciones históricas. El desmantelamiento de los imperios coloniales de España y Portugal, entre los siglos XVI y XX en América, dio como resultado el surgimiento y consolidación de nacionalidades de origen ibérico basadas en fronteras físicas definidas por políticos, diplomáticos y militares, cuyas características de perdurabilidad, la aceptación regional y la estabilidad internacional y sobre todo jurídica son un raro ejemplo de civilización, respeto por las diferencias lingüísticas, étnicas y culturales, de ninguna manera comparable a los disturbios fronterizos recurrentes en el mundo occidental, particularmente en las fronteras entre Europa Occidental y Europa del Este, de los cuales la guerra en Ucrania es una insurgencia lamentable y trágica. ¡Las nacionalidades ibéricas también ganan en civilización a partir de los trágicos cambios políticos en Asia, Medio Oriente y el continente africano! ¿Qué precio pagamos los iberoamericanos por lograr tan brillante resultado? ¿Somos mejores que los demás? No hay evidencia científica al respecto.

La respuesta está en las políticas comerciales, económicas, nacionalistas y proteccionistas que hemos implementado, especialmente desde los movimientos independentistas que sacudieron a Iberoamérica a partir de la segunda década del siglo XIX. Parece una paradoja; lo cierto es que las políticas ultranacionalistas aplicadas por nuestros líderes en ese momento fueron las que sentaron bases sólidas para los ideales de integración negociados a mediados de los años cincuenta. Explicaré la génesis de esta curiosa paradoja. Para consolidar las nuevas nacionalidades surgidas de los imperios español y portugués, era fundamental explorar las riquezas, descubiertas o por descubrir, que ofrecía la realidad geográfica.

Producir carne, granos, azúcar, cacao, especialmente para los mercados norteamericano y europeo, solo fue posible porque América del Sur ofrecía tierra, sol y agua en abundancia. Como las plantas y los animales no conocen los conceptos de nacionalidad y soberanía, los políticos se vieron obligados a nacionalizarlos mediante una legislación discriminatoria y proteccionista.

Luego de la revolución industrial impulsada por los británicos en el siglo XIX y la consiguiente prosperidad de los Estados Unidos de América, los países de América del Sur, basados ​​en los postulados económicos propuestos por la CEPAL, decidieron industrializar por todos los medios sus economías nacionales. Así como el buey no conoce nacionalidades, el automóvil tampoco nace americano ni japonés, sino que se legaliza a través de una legislación que obliga a las automotrices a utilizar insumos producidos dentro de las fronteras del país productor. El nacionalismo en la cadena productiva industrial es una especie de bautismo que otorga al automóvil así producido un carácter sacramental. Los economistas llaman a este mecanismo bautismal la política de sustitución de importaciones. Tal política funcionó. Brasil y Argentina fueron los más beneficiados por la industrialización “à outrance”. ¡Cualquiera que le guste el fútbol conoce la frase: "en un equipo ganador, no te mueves"! En la economía mundial, la frase correcta es: “para seguir ganando, hay que cambiar la política”. En el fútbol, ​​solo cambia de entrenador.


En política económica hay que convencer a los industriales que se enriquecen con la nacionalización de la cadena productiva de que el abandono del proteccionismo y el consiguiente aumento de la competitividad y la sostenibilidad compensa en gran medida el daño que su empresa sufre a corto plazo como consecuencia del aumento competencia externa. Como sugiere el título de este artículo, el proteccionismo da como resultado un aislacionismo regional y una pérdida de importancia global. Lograr una mejor integración regional y aumentar la importancia internacional requerirá cambiar la legislación actual. Las nacionalidades iberoamericanas se sustentan en el principio jurídico de la primacía del derecho interno sobre los convenios internacionales. Mercosur -Brasil y Argentina en particular- siempre se ha negado a dar fuerza supranacional a la Secretaría de la institución, con sede en Montevideo. La Constitución brasileña de 1988 consagró el principio de absoluta prevalencia del derecho interno sobre los acuerdos internacionales. ¿Cómo solucionar este “embrollo” legal? Considero que los abogados y juristas del Mercosur deberían buscar definir el concepto de “soberanía compartida”, es decir, desarrollar legislaciones nacionales que coincidan entre sí, de tal forma que los nuevos textos legales sean “compartidos soberanamente” por los países signatarios. .

En el caso del Mercosur, deberíamos comenzar a negociar una legislación que coincida en el campo de la logística para el transporte de bienes producidos en la región, ya sea para consumo interno o para exportación global. Asimismo, deberíamos negociar “autoridades nacionales” coincidentes en el campo de la protección de la salud animal y vegetal, así como en el transporte de cabotaje nacional. Esta nueva visión de “soberanía compartida” también se aplicaría a la liberalización progresiva de los servicios profesionales para ingenieros, promotores turísticos, economistas y, sobre todo, ¡abogados internacionalistas!

No hay región en la geopolítica mundial tan favorablemente propensa a un nuevo modelo de cooperación regional pacífica como Iberoamérica, que se extiende desde el Caribe hasta la Patagonia, bañada al oeste y al este por los océanos Pacífico y Atlántico.

Envío mi cordial agradecimiento a todos los lectores.

José Botafogo Gonçalves

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

Comité de Redacción

REFLEXIONES SOBRE ESTRATEGIAS EFICACES A LA LUZ DE LA ACTUAL CRISIS INTERNACIONAL

Félix Peña – Marzo 2022


La guerra en Ucrania ha desatado tensiones y, sobre todo incertidumbres. Al momento de escribir esta nota ellas se acrecientan casi a diario. Sus implicancias son todavía difíciles de pronosticar con precisión. Pero ellas pueden imaginarse tan pronto tomamos en cuenta experiencias históricas, tales como las de las dos últimas guerras mundiales del siglo pasado.

Es otro signo de los tiempos. Tanto las tensiones como los hechos que las generan, indicarían que estaríamos entrando en un nuevo ciclo en el orden internacional con un alcance multipolary que inclusopodría significar entrar en un mundo anárquico.

Ello nos lleva a efectuar algunas reflexiones orientadas a facilitar en nuestro país y en la región sudamericana, la definición de una estrategia de inserción comercial internacional que aspire ser eficaz.

A tal efecto es preciso tener en cuenta que en cualquier país hay como mínimo tres perspectivas a la hora de definir tal estrategia. Ellas son la nacional, la de la región geográfica a la que un país pertenece, y la global.

La estrategia nacional es la que se orienta a procurar que el respectivo país tenga en los mercados internacionales una inserción conforme a lo que sea la percepción de sus intereses, prioridades y posibilidades. Supone por lo tanto un buen y actualizado diagnóstico de lo que necesita y puede obtener en otros mercados, en términos de bienes, servicios y financiamiento. Y supone tener una organización suficientemente actualizada y efectiva, tanto a nivel gubernamental como empresarial, a fin de incidir en la eficacia de las acciones orientadas a concretar objetivos que se privilegian para la inserción internacional del país. En otros términos supone una capacidad de inteligencia competitiva orientada a la acción, especialmente la proveniente de los ámbitos de investigación sobre el entorno internacional del respectivo país.

La segunda es la perspectiva regional, esto es la de la región geográfica a la que un país pertenece. Se refiere al grado de conocimiento práctico que un país posea sobre la propia región geográfica, incluyendo sus múltiples protagonistas que inciden en el comercio exterior de ese país, y en sus necesidades, preferencias, y posibilidades.

Y la tercera es la perspectiva global, o sea el buen conocimiento de factores y protagonistas que inciden en su capacidad de competir en otros países del escenario global.


Son muchos los países sobre los que se necesita tener hoy buena conexión e inteligencia competitiva.. Ello refuerza aún más la necesidad y conveniencia de sumar esfuerzos, tanto empresariales como gubernamentales, especialmente con otros países de la propia región.

Los países de una misma región –como por ejemplo la sudamericana- poseen ventajas que eventualmente pueden ser comunes. Ello se traduce en hacer un continuo esfuerzo de identificar y compartir las respectivas agendas de ventajas competitivas y, por ende de posibles acciones conjuntas y esfuerzos cooperativos. En tal esfuerzo, por cierto, debe incluirse la identificación de países de otras regiones, con los cuáles también pueden compartirse similares ventajas competitivas

A título de ejemplo, se pueden mencionar algunas cuestiones que podrían ser parte de una agenda de ventajas competitivas comunes de los países de la región sudamericana. Ellas son: la protección del medio ambiente y las políticas referidas a los efectos del cambio climático; la diversidad de los recursos naturales y en particular los vinculados con la producción de alimentos y otros bienes inteligentes; la convergencia cultural producto del mestizaje que caracteriza a la región; y la pertenencia al Atlántico Sur compartida en gran medida con la región de África del Sur.

A la luz de la experiencia reciente –la de la guerra en Ucrania-, una de las ventajas claras de un país sudamericano es la de no haber desarrollado armamentos nucleares. Esta ventaja de la región sudamericana –común por lo demás a la región latinoamericana- tiene un alcance muy especial, tanto en el plano político como en el económico. En tal perspectiva cabe valorar la experiencia resultante de la relación entre Argentina y Brasil a partir de la década del ochenta.

Quizá ha llegado el momento para desarrollar más sistemáticamente en los países sudamericanos,, una red de centros de reflexión internacional orientados a la acción. Entre otras, las cuestiones antes mencionadas deberían estar incluidas en una agenda de trabajo conjunto.

El objetivo principal de tal red sería el de fortalecer la elaboración de eventuales agendas de trabajo conjunto que se encaren en el plano gubernamental, en el empresarial y en el de la investigación y desarrollo. En las últimas décadas los países sudamericanos –a veces en forma conjunta con otros países latinoamericanos, tal el caso por ejemplo de México, de los países centroamericanos e incluso los del Caribe- han desarrollado esfuerzos conjuntos orientados a fortalecer su capacidad de acción en el escenario internacional. Sus resultados sin embargo, han sido inferiores en cuanto a su eficacia y sostenibilidad, a los obtenidos en otras regiones, tales los casos por ejemplo, de la Unión Europea y de la ASEAN, en Europa y Asia respectivamente.


Una red como la sugerida, que además cuente con el apoyo y participación activa de organismos de financiamiento del desarrollo que operan en la región sudamericana, permitiría extraer todo el potencial que podría resultar de una ALADI efectivamente entendida como un instrumento del comercio internacional, la integración y el desarrollo de los países sudamericanos, con un simultáneo esfuerzo conjunto con otros países de la región de América Latina y el Caribe. Y el RIAL (Consejo Latinoamericano de Relaciones Internacionales) también podría cumplir un papel eficaz.

Y es muy posible también que se acreciente la valoración, tanto por razones económicas como políticas, de los procesos regionales de integración económica. El impacto en la Unión Europea, por ejemplo, podría ser eventualmente fuerte. El gobierno de Ucrania ya ha manifestado su interés en acelerar su incorporación a ese proceso precisamente originado en la experiencia acumulada tras la Segunda Guerra Mundial.

Recordemos que los planteos originados en 1950, entre otros en Jean Monnet, en Robert Schumann y en Konrad Adenauer, se basaron en la necesidad de evitar la reproducción de un cuadro de factores que habían conducido a la guerra y que podrían volver a producir una experiencia similar de profundizase el actual enfrentamiento entre Europa y la Unión Soviética.

La actual crisis en Ucrania ha, por lo tanto, fortalecido la necesidad de analizar los procesos de integración como los que se desarrollan actualmente en América del Sur y en América Latina, especialmente en el ámbito del Mercosur, con un enfoque amplio que incluya por cierto todos los factores que inciden en el comercio y el desarrollo económico, pero que trasciendan al plano del fortalecimiento de las condiciones para el predominio de la paz y la estabilidad política en la región en su conjunto.

Nota del Comité de Redacción: Las opiniones vertidas en las doctrinas que se publiquen en ésta sección son propias, exclusivas y de expresa responsabilidad de sus autores y no de ésta Comisión. Conste.

Comité de Redacción


Derecho Internacional Público MOYA MARIA TERESA

PEROTTI, Alejandro D.- ULATE CHACÓN, Enrique-SALAZAR GRANDE, César, Continental y COCESNA, San José, Costa Rica, 2019,

Armonización Tributaria y Consolidación del Mercosur ROLANDO ARIEL M.

El Derecho de la Integración y la Libre circulación de la M.O en la Futura Comunidad Econ. Latinoamericana. Dr. GUALTIERO MARTIN MARCHESINI